La “matriz judía” de Pablo, coloquio en Roma

Organizado por una universidad judía y varios centros católicos

| 3805 hits

ROMA, viernes 22 de mayo de 2009 (ZENIT.org) – Expertos judíos y cristianos están reflexionando sobre la “matriz judía” de San Pablo en un simposio internacional que se celebra en el Pontificio Instituto Bíblico, en Roma, desde el miércoles hasta hoy.



El encuentro está organizado por el Centro Cardenal Bea para estudios judíos de la Pontificia Universidad Gregoriana en colaboración con la Universidad Judía de Jerusalén, la Universidad Católica de Lovaina y la basílica de San Pablo Extramuros.

Se enmarca en las celebraciones del Año Paulino, según informa L’Osservatore Romano en su edición diaria italiana de este jueves 21 de mayo.

El coloquio trata el pensamiento de San Pablo sobre el encuentro entre el mundo judío y el helenístico y las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo desde el nacimiento de la Iglesia hasta hoy.

El organizador del encuentro, el director del Centro Cardenal Bea, Joseph Sievers, explicó que se están tratando “temas complejos” como la relación entre Pablo y la ley, y Pablo y la Torah, que “a menudo sólo se plantean en términos de oposición pero, aunque ciertamente ha habido problemas, no significa que haya renegado de la Torah”.

En la apertura del encuentro, el profesor emérito de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Ed Parish Sanders, se refirió al apóstol de los gentiles como un hebreo que escribía en griego.

Destacó que San Pablo conoció el pensamiento griego y recibió una educación judía y una instrucción basada en la memorización que marcaron su concepción escatológica de la historia.

Sanders afirmó que seguramente Pablo aprendió de memoria la Biblia en griego, o al menos parte de ésta.

Para este estadounidense experto en la figura de Pablo, el apóstol de los gentiles siempre se consideró judío, aunque se convirtió en una única persona con Cristo.

Sanders explicó que Pablo formó un nuevo grupo, ni judío ni pagano, abierto a todos.

Para él, el problema no estaba en circuncidar o no circuncidar, sino en convertirse en una nueva creación en Jesucristo.