La misión entre los pobres: testimonio de la cercanía de Cristo; según el Papa

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CIUDAD DEL VATICANO, 26 mayo 2003 (ZENIT.org).- Ser misionero entre los pobres significa testimoniar la cercanía de Cristo, asegura Juan Pablo II.



Así lo manifestó al recibir este lunes a los superiores de la Congregación del Espíritu Santo, que cumple exactamente tres siglos de vida (fue fundada el 27 de mayo de 1703 por Claude Poullart des Places, 1679-1709, sacerdote de Rennes, Francia).

La familia religiosa, como constató el Papa, ha recibido una doble herencia: «la atención a los pobres y el servicio misionero, es decir, el anuncio de la Buena Nueva de Cristo a todos los hombres».

La Congregación, compuesta hoy por 3.052 religiosos, de los que 2.191 son sacerdotes, ha tenido un papel importante en la evangelización de África, las Antillas y América del Sur.

El Papa, en su discurso en francés, alentó a los religiosos en su labor con «aquellos que el mundo rechaza en la marginación, los pobres, que son la inmensa mayoría de los habitantes de ciertos continentes o que viven también en las sociedades más desarrolladas».

«De este modo, les testimoniaréis la cercanía de Cristo y les haréis escuchar la alegría de su llamada», afirmó.

En su encuentro con los religiosos, presentes junto a su superior general, el padre Pierre Schouver, Juan Pablo II recordó que «el Espíritu Santo es quien construye la Iglesia como una familia: haced que la descubran nuestros contemporáneos a través de la vida comunitaria y fraterna, signo fuerte de la vida evangélica».

La Congregación del Espíritu Santo reconoce también como fundador a François Libermann (1802-1852), hijo del rabino de Saverne, convertido al catolicismo, y fundador de la Sociedad del Santo Corazón de María, con el objetivo de evangelizar a las personas de color de África y a los esclavos liberados en Haití y La Reunión.

Dado que la Sociedad fundada por Libermann tenía muchas vocaciones, pero carecía de estatuto jurídico, y la congregación fundada por de Poullart des Places, existía oficialmente pero carecía de vocaciones, al constatar la cercanía de objetivos, los miembros de la Sociedad del Santo Corazón de María pasaron en 1848 a formar parte de la Congregación del Espíritu Santo.

Más información en http://www.spiritains.org.