La nueva evangelización exige cambiar estructuras y acercarse a la gente

En diálogo con el arzobispo de Panamá al finalizar el Sínodo

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Por José Antonio Varela Vidal

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 26 octubre 2012 (ZENIT.org).- Para los asistentes al Sínodo, estos son días de conclusiones, cumplir con los pendientes, entregar los pedidos… También es tiempo de hacer maletas, visitar amigos, despedirse a pocos… Sin embargo, para la mayoría de los padres sinodales, auditores y asistentes fraternos de otras creencias, serán días para revisar lo recorrido, hacer balances, o quizás rezar en accion de gracias.

A fin de conversar sobre esta asamblea sinodal, que ha durado casi tres semanas y termina ya el domingo 28, ZENIT entrevistó a monseñor José Domingo Ulloa OSA, arzobispo de Panamá, quien se dispone también a presidir las celebraciones por los 500 años de la fundación de la primera diócesis en tierra firme, creada bajo la advocación de Santa María La Antigua.

En lo personal, ¿Cómo ha vivido este Sínodo?

--Arzobispo Ulloa: Esta experiencia ha sido un regalo de Dios. En primer lugar, por el contexto en que lo hemos celebrado: no podemos olvidar los cincuenta años del Concilio Vaticano II, los veinte años del Catecismo de la Iglesia Católica, y también por el hecho de que nuestra Iglesia latinoamericana viene de celebrar la Quinta Conferencia del Episcopado en Aparecida. Son elementos que nos ayudan a ir descubriendo que el Sínodo nos quiere llevar sobre esta nueva evangelización, tal como lo decía Juan Pablo II, nueva en el ardor, con la convicción de que tenemos que proclamar el evangelio de Jesús.

Hay quienes dicen que entraron con una actitud al Sínodo y ahora salen con otra, ¿Le pasó a usted lo mismo?

--Arzobispo Ulloa: Creo que venimos con ciertas expectativas al Sínodo, pero desde esa capacidad de escuchar al otro, vamos viendo la universalidad de la Iglesia y creo que eso es lo más enriquecedor. Aquí no se trata de defender posturas, sino de meternos en la piel del otro, para que desde allí el evangelio sea proclamado y anunciado. Creo que esto es lo más importante, y es lo que hemos visto a lo largo de estas semanas.

¿Qué otra cosa en particular?

--Arzobispo Ulloa: El Sínodo ha sido descubrir la grandeza de una Iglesia que es universal, y que no la podemos ver solo desde mi realidad, por muy importante que sea. Hay hermanos que la ven de otra forma o tienen otras necesidades, y allí está lo grande de la fraternidad episcopal; siempre con la presencia de Pedro entre nosotros que viene a confirmar esto que vamos viviendo. Y al final, por mucho que los hombres podamos traer ideas, creo y confío que es el Espíritu el que va hacer de este Sínodo lo que en expectativa todos estamos esperando.

Sí, hay mucha expectativa... Se habla de actitudes “nuevas”.

--Arzobispo Ulloa: La gran novedad y actitud es reiterar el compromiso y la responsabilidad que como obispos tenemos de asumir el reto de la nueva evangelización, viviendo de una manera nueva y diferente este ministerio que el Señor nos ha regalado. Y también el compromiso que tienen los presbíteros y los laicos, desde la conversión personal, la conversión pastoral y el cambio de estructuras. Creo que cuando hablamos de nueva evangelización, nos referimos a una nueva actitud por parte de los discípulos y misioneros, que se vea en nosotros al mismo Jesús.

Cuando hablamos de cambio de estructuras…, ¿qué se debe cambiar?

--Arzobispo Ulloa: Al hablar de estructuras, diré que tenemos que estar mucho más cercanos a las personas, esa es la primera estructura. Luego, las mismas formas de llevar la Buena nueva, el Catecismo. La estructura incluso de relacionarnos... Así como se vivía en las primeras comunidades, las estructuras como tal cambiarán en la medida que la gente diga “miren cuánto se aman”.

¿Cómo han sido recibidos los aportes de los obipos de América Latina en el Sínodo? ¿Han sido acogidos?

--Arzobispo Ulloa: Creo que sí. Sobre la forma en que estamos viviendo y desarrollando la Iglesia latinoamericana, su magisterio. Porque no podemos olvidar que el caminar de la Iglesia en América Latina es la puesta en marcha del Concilio Vaticano II, ya que inmediatamente surgió la Conferencia de Medellín, luego Puebla, Santo Domingo. Se ha acogido la novedad de esta Iglesia nueva, que con 500 años de evangelización, todavía nos da una frescura que se ha notado en el Aula Sinodal.

¿Cuál ha sido el aporte específico que ha traído de la Iglesia de Panamá?

--Arzobispo Ulloa: Hemos traído dos grandes aportes. Uno es la necesidad del trabajo con las familias. Es fundamental la familia como primera iglesia doméstica, tal como lo reafirma el beato Juan Pablo II. Y también el fortalecer el sacramento matrimonial, sin olvidarnos de las otras realidades que viven muchas familias en situaciones irregulares, sobretodo del problema de los divorciados vueltos a casar…, de que en medio de ese sufrimiento --como lo ha repetido el papa Benedicto XVI--, puedan sentirse acogidos en la Iglesia.

¿Y el segundo aporte?

--Arzobispo Ulloa: También hemos estado hablando del papel de la mujer en el caminar de la Iglesia, de la mujer laica y también la mujer religiosa. No podemos hablar de nueva evangelización sin hablar del aporte que la mujer ha realizado y está realizando dentro de nuestra Iglesia.

Hay otro contexto en este tiempo, que son los 500 años de la evangelización en Panamá, ¿verdad?

--Arzobispo Ulloa: Sí, tenemos el gran priviliegio de celebrar el proximo año, que el 9 de septiembre de 1513 se creó la primera diócesis en tierra firme en América, bajo la advocación de Santa Maria La Antigua. Y con estas fiestas se quiere retomar el caminar histórico, y mirar el pasado con gratitud. Panamá ha sido una Iglesia que ha caminado siempre en la espiritualidad, acompañando a nuestro pueblo y creo que es el gran aporte de la iglesia. Por eso creo que es el momento de decirlo, que el evangelio llegó a América de la mano de María.

Habla de una Iglesia mariana…

--Arzobispo Ulloa: Esta es la grandeza del continente latinoamericano, y esto es a la vez un compromiso. Porque es una Iglesia que debe ser como María, siempre servidora, atenta a las necesidades de los demás, como en Caná de Galilea. Creo que esa es la función de la Iglesia, el estar siempre preocupados de que no tienen vino, pero también de guiarlos a quien puede transformar el agua en vino que es su hijo Jesús: “Hagan lo que Él les dice”. Esa ha sido la hermosa misión de la Iglesia en Latinoamérica y en Panamá.

ZENIT cumple 15 años, ¿cuál sería su mensaje?

--Arzobispo Ulloa: Agradecer a Dios por este gran medio que nos ofrece, que nos pone siempre al día del acontecer de la Iglesia, y va reflejando este espíritu de comunión y universalidad. Y sobre todo, de la seguridad de la fe en el papa, quien es el que confirma la fe de cada uno de nosotros como punto de unidad.