La nueva evangelización exige redescubrir la religiosidad popular

Según el cardenal Cipriani, arzobispo de Lima

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RIMINI, 27 agosto 2003 (ZENIT.org).- Para la nueva evangelización es decisivo el redescubrimiento de las manifestaciones del fervor religioso popular, que siguen experimentando una gran atracción, afirma el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.



El arzobispo de Lima hizo esta constatación al intervenir en el Meeting por la amistad entre los pueblos que organiza el movimiento Comunión y Liberación del 24 al 30 de agosto en la localidad italiana de Rímini con la participación de unas 600.000 personas.

El purpurado peruano ilustró en una conferencia la exposición «El Señor de los Milagros: fuente de identidad de un pueblo», con el que el Meeting quiere profundizar en una de las manifestaciones de religiosidad popular más típicas de América Latina.

La imagen del Señor de los Milagros fue encargada realizada a mediados del siglo XVII por un esclavo de color proveniente de Angola que formaba parte de una cofradía de personas que compartían su mismo origen. Poco después, en 1655, la zona donde estaba el Cristo crucificado fue golpeada por un terremoto, pero la imagen quedó intacta. A partir de entonces, los fieles peruanos comenzaron a atribuirle poderes milagrosos.

«Con el Señor de los Milagros, se hizo a Lima hace 352 años un gran don que hoy está superando las fronteras del país», reveló el cardenal, quien constató que incluso en Japón ha encontrado grupos de devotos.

«¿Por qué?», se pregunto. «Porque Cristo hace milagros en nuestro corazón, entre nuestra gente. Hace el milagro de la conversión».

Así se entiende el motivo por el cual, millones de personas de toda condición social y de toda edad, cercanos o alejados de la fe, acuden a ver el rostro de este Cristo, constató.

«La primera evangelización en Perú se realizó de manera grandiosa en torno a la Cruz. Sus huellas se encuentran en las casas, en todas las casas, incluso en las más perdidas, donde el Crucifijo es signo de la presencia de Cristo», explicó.

Por eso, concluyó, «en el contexto de la nueva evangelización es fundamental el redescubrimiento de los valores más auténticos de la religiosidad popular».