La ONU agradece la labor de la Iglesia católica para rescatar niños-soldado

El vicesecretario general pide en el Vaticano una campaña de sensibilización

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CIUDAD DEL VATICANO, 12 enero 2001 (ZENIT.org).- Un máximo representante de las Naciones Unidas visitó ayer el Vaticano para agradecer oficialmente a la Iglesia católica la labor que está realizando para liberar a los niños-soldado en el mundo.



Con este motivo, en la tarde de ayer, Olara Otunnu, representante especial del secretario general de la ONU para los niños en guerra, se encontró ayer con el arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede.

«El Papa representa hoy una autoridad moral sin precedentes --ha explicado Otunnu, ex ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, en declaraciones concedidas a los micrófonos de «Radio Vaticano»--. Hay niños y mujeres que sufren a causa de la guerra y allí está presente la Iglesia. En cada lugar donde la guerra golpeaba a los niños, y he visitado muchos, siempre he encontrado un misionero o un sacerdote a su lado».

«Por este motivo --añade--, quisiera agradecer vivamente a la Iglesia este papel clave que desempeña, y quisiera pedir también, refiriéndome al papel del Papa, apoyo moral sobre este problema».

«Es necesario hacer una obra de sensibilización --considera el representante de la ONU--, de manera especial a través de la Iglesia, que ejerce gran influencia, no sólo a nivel local, gracias a su presencia activa, sino también a nivel mundial, a través del prestigio moral del que goza de manera extraordinaria el Santo Padre».

En el mundo, según informaciones de UNICEF, al menos 300 muchachos o niños de menos de 18 años --muchos no han cumplido los diez años, niños o niñas-- combaten en algún rincón del planeta una guerra con armas de verdad, no de juguete.

Una cifra muy superior y difícil de calcular de sus coetáneos, sufre, además las consecuencias dramáticas de la guerra. En la última década, dos millones han sido asesinados, doce millones se han quedado sin casa y ocho millones sin sus padres.

Tan sólo el año pasado, en Colombia, según revelaba hoy «Radio Vaticano», murieron 46 niños reclutados por la guerrilla y otros 146 fueron capturados por el Ejército.

Según explica Olara Otunnu, «tras el estatuto firmado en Roma en 1998, que clasifica los crímenes de guerra contra los niños, el año pasado setenta países aprobaron un protocolo con el que se comprometen a no involucrar a los menores de 18 años en conflictos armados. Antes el límite era de quince años. Tres países ya han ratificado el acuerdo. Se convertirá en vincultante para todos cuando se a ratificado por diez Estados».