La oración es capaz de disolver toda pesadilla, asegura el Papa

Comenta el cántico de las criaturas de Daniel

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CIUDAD DEL VATICANO, 10 julio 2002 (ZENIT.org).- La oración, cuando es pura, es capaz de disolver los miedos y las pesadillas, afirmó este miércoles Juan Pablo II al comentar el cántico de las criaturas que propone el libro bíblico de Daniel.



«El dolor rudo y violento de la prueba desaparece, parece como disolverse en presencia de la oración y de la contemplación --subrayó el Papa--. Precisamente esta actitud de confiado abandono suscita la intervención divina».

Continuando con la serie de meditaciones sobre los salmos y cánticos del Antiguo Testamento, el pontífice comentó en esta ocasión el cántico de tres jóvenes israelitas --Ananías, Azarías y Misael-- que fueron condenados a morir en un horno ardiente por el rey de Babilonia a causa de su fe (Cf. Daniel 3, 57-88, 56).

En medio de la tragedia, los tres muchachos, como recordó el Papa dirigiéndose a los peregrinos reunidos en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo, «no dudan en cantar, en alegrarse, en alabar».

La Biblia narra que el ángel del Señor, en respuesta a su oración, bajó al horno soplando un frescor de brisa y de rocío que les liberó de los tormentos.

«Las pesadillas se deshacen como la niebla ante el sol, los miedos se disuelven, el sufrimiento es cancelado cuando todo el ser humano se convierte en alabanza y confianza, expectativa y esperanza», constató el Papa.

«Esta es la fuerza de la oración cuando es pura, intensa, cuando está llena de abandono en Dios, providente y redentor», añadió.

El cántico de los muchachos constituye una invitación a todas las criaturas a alabar al Señor: desde los cielos, con el sol, la luna y las estrellas, hasta las profundidades misteriosas de las aguas. Al final, esta invitación se dirige también al hombre.

Esta constatación llevó al Papa a concluir con una propuesta: «tenemos que añadir a este concierto de alabanza nuestra voz alegre y confiada, acompañada por una vida coherente y fiel».