La paz en Tierra Santa e Irak pasa por el diálogo, no por la violencia; asegura el Papa

Al recibir a la nueva embajadora de Egipto ante la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 19 septiembre 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II considera que la solución de los conflictos que tienen lugar en Irak, en Tierra Santa, o en los países azotados por el terrorismo no pasa por la violencia, sino por el diálogo.



El pontífice repitió este sábado la posición de la Santa Sede en medio del intrincado ajedrez internacional al recibir las cartas credenciales de la nueva embajadora de Egipto ante la Santa Sede, la señora Nevine Simaika Halim, diplomática de carrera.

«Como la Santa Sede no deja de recordar en estos tiempos convulsivos, sólo podrá darse un apaciguamiento duradero en las relaciones internacionales si la voluntad de diálogo prevalece sobre la lógica del enfrentamiento», afirmó el Papa.

«Ya sea en Irak, donde el regreso a la paz civil parece tan difícil de instaurarse --reconoció--; ya sea en Tierra Santa, tristemente desfigurada por un conflicto sin fin que se alimenta de odio y de deseos de venganza recíprocos; ya sea o en otros países martirizados por el terrorismo que golpea tan cruelmente a los inocentes; la violencia revela por doquier su horror y se muestra incapaz de resolver los conflictos».

«No produce nada de bueno, sólo odio, destrucción y muerte», subrayó el Santo Padre.

El pontífice lanzó por este motivo un llamamiento «a los responsables de la comunidad internacional para favorecer el retorno a la razón y a la negociación, única salida posible a los conflictos entre los hombres, pues todos los pueblos tienen el derecho a vivir en la serenidad y la paz».

Nevine Simaika Halim, en el discurso que dirigió al Papa, expresó la «confianza» de Egipto «en vuestras aportaciones positivas ante los dramáticos acontecimientos en Tierra Santa e Irak».

La embajadora consideró que «una globalización humana y civilizada, capaz de tratar por igual a los pueblos podría ser portadora de tolerancia, de intercambios y riquezas».