La paz en Ulster depende de la escuela; afirman los obispos

Documento de los prelados de Irlanda del Norte

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BELFAST, 22 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Representantes de los sectores de la educación, voluntarios, comunidades y partidos políticos se reunieron este miércoles en el College de la Universidad St Mary, en Belfast, para lanzar el documento de los obispos de Irlanda del Norte «Construir la paz, labrar el futuro».



Este importante documento explora y evalúa el papel y la contribución que la educación católica puede desempeñar en el proceso de paz y reconciliación en Irlanda del Norte y sugiere cómo se puede mejorar esta aportación.

El documento ha sido redactado a la luz de los significativos cambios y reestructuración de la sociedad de Irlanda del Norte en los últimos años, y tiene lugar tras la publicación de «Proclamando la Misión», en marzo de este año, un documento que delinea la filosofía y los valores de la educación católica.

Los dos documentos han sido redactados tras muchos meses de consultas y debate entre gente de diferentes procedencias, puntos de vista y opiniones. Juntos han intentado formar las bases para un continuado debate y desarrollo de estrategias sobre los mejores modos de lograr paz y reconciliación para los ciudadanos de Irlanda del Norte.

Hablando en el lanzamiento del documento, monseñor Sean Brady, arzobispo de Armagh dijo: «Nuestra sociedad en Irlanda del Norte se ha caracterizado por un profundo conflicto y los encargados de la educación de la juventud tienen un importante papel que desempeñar para romper barreras de ignorancia, incomprensiones y sospecha».

«Mientras es injusto esperar que las escuelas curen las divisiones de nuestra sociedad --añadió el primado de toda Irlanda--, deben afrontar el desafío de contribuir en la medida en que sean capaces a reconciliar y apreciar las diversas identidades, creando un clima de apertura y animando a la juventud a participar plenamente en una sociedad justa y equitativa».

La señora Kathleen Bradley, directora de la escuela primaria de Steelstown, en Derry, que tomó parte en el amplio proceso de consulta de la redacción del documento, habló en nombre de los directores de escuela.

«Ninguno de estos documentos --dijo la señora Bradley-- son significativos en sí mismos sino por el modo en que son percibidos, comprendidos y en que se responde a ellos. Deben ser usados para iniciar la discusión, generar un debate informado y desafiante, para presentar a la gente la oportunidad de considerar las posibilidades y para proporcionar una guía sobre los mejores modos de lograr paz y reconciliación».

«Las escuelas y los profesores de Irlanda del Norte han estado también al frente del conflicto, ded la incomprensión y la intolerancia durante años --añadió--. Hoy el mundo está caracterizado por la diversidad y es nuestra responsabilidad, como educadores de la juventud, inspirar, guiar y educar a los alumnos mediante un compromiso en ideales compartidos, dar ejemplo de cómo tratamos a los otros y de respeto a quienes tienen diferentes puntos de vista, creencias y valores».

«Sin embargo --concluyó--, esto no puede ser sólo responsabilidad de las escuelas. Si las escuelas deben contribuir significativa, responsable y exitosamente, debemos todos comprometernos a una estrategia y un plan coherente, y reconocer y apoyar la buena práctica existente en la construcción de la paz y la reconciliación en nuestras comunidades».