La peregrinación de jóvenes convocada por Taizé en Zagreb, esperanza para el Papa

Considera que el encuentro contribuye a construir relaciones más fraternas

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 21 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha reconocido en un mensaje que los 40.000 jóvenes que del 28 de diciembre al 1 de enero se reunirán en Zagreb para participar en el vigésimo noveno encuentro europeo animado por la comunidad de Taizé, constituyen un signo de esperanza para la humanidad.



En la misiva pontificia, el Papa se dirige a los chicos y chicas que se congregarán en Croacia para desear que «todos vosotros, reunidos en Zagreb, al continuar la peregrinación de confianza a través de la tierra iniciada por el querido hermano Roger, toméis conciencia cada vez más de la importancia de la fraternidad entre las personas y de la necesaria apertura a todos los que os rodean».

«Así, en una atención renovada hacia los demás, aportaréis vuestra contribución al establecimiento de relaciones más fraternas, para que sobre todo el planeta la familia humana llegue a ser una realidad concreta, en la que cada uno es acogido y amado por sí mismo, reconocido y respetado como hijo e hija de Dios».

«En esta tierra croata, marcada en los años pasados por los conflictos, sois un signo elocuente de esperanza y mostráis que vosotros, los jóvenes, queréis una humanidad nueva, fundada sobre el reconocimiento de todas las personas, independientemente de su nacionalidad o religión», afirma el Santo Padre en la misiva.

«Como cristianos --sigue diciendo el mensaje papal--, marcados por el único Bautismo que nos hace a todos hijos e hijas del mismo Padre, estáis llamados a manifestar que el mensaje evangélico es universal y viene al encuentro de cada ser humano sobre la ruta de la vida».

«Que con vuestra mirada hacia el otro y con vuestras atenciones a cada uno hagáis presente a Cristo, que nos llama a amar y a actuar como él. Así seréis verdaderamente libres y viviréis vuestra responsabilidad humana y cristiana», añade.

La Comunidad de Taizé fue fundada por el hermano Roger Schutz, asesinado a los 90 años, el 16 de agosto de 2005, durante un encuentro de oración celebrado en la pequeña localidad francesa de Taizé, por una mujer mentalmente desequilibrada de 36 años.