La plenaria de la Educación católica delinea el perfil del futuro sacerdote

Habla el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación

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CIUDAD DEL VATICANO, 4 febrero 2002 (ZENIT.org).- ¿Cómo debe ser la formación de los sacerdotes del futuro? A esta pregunta están respondiendo en el Vaticano algo más de treinta cardenales y obispos de todo el mundo.



Constituyen la Asamblea plenaria de la Congregación vaticana para la Educación Católica (surgida en 1588), que se encuentra reunida del 4 al 6 de febrero en Roma, de la que dependen los seminarios, universidades eclesiásticas, así como todas las instituciones educativas de la Iglesia, desde colegios hasta universidades católicas.

Uno de los temas que están afrontando lo puso sobre el tapete de la discusión el mismo Juan Pablo II este lunes, al recibir a los miembros de la Asamblea refiriéndose al uso de las ciencias piscológicas al admitir a las personas al seminario y darles seguimiento.

El prefecto de la Congregación, el cardenal Zenon Grocholewski en declaraciones a Radio Vaticano explicó este domingo: «Es un problema muy delicado porque es obvio que no puede depender del psicólogo o del psiquiatra el ser admitido o no al sacerdocio. Pero su aportación puede ser muy valiosa. Este será uno de los problemas más difíciles sobre el que debatiremos».

Al hablar de la formación de los seminaristas, el cardenal polaco explica que «los desafíos del mundo contemporáneo exigen sacerdotes más sólidos en la fe, más unidos con Cristo en la oración, más conscientes del papel insustituíble que desempeñan en la Iglesia, sacerdotes que tengan más valor y más celo en su actividad pastoral».

Por este motivo, en la Asamblea, reveló el purpurado, se están presentando informes sobre las visitas apostólicas que ha realizado la Congregación a casi todos los seminarios en los tres últimos años «con nuestras observaciones». «Queremos escuchar el parecer de nuestros miembros», añadía.

«Examinaremos los informes que presenten los diversos seminarios, los estatutos que se elaboran --explica Grocholewski--, hablaremos de seminarios concretos como los Redemptoris Mater del Camino Neocatecumenal, que ha fundado seminarios propios que, en el fondo, son seminarios diocesanos, dependientes del obispo. Han creado una realidad nueva sobre la que debemos dialogar».

La Asamblea está prestando particular atención a las Facultades eclesiásticas, pues como sigue diciendo el cardenal, «en ellas se preparan también los profesores de los seminarios».

No sólo «están ligadas a la promoción de la doctrina de la Iglesia», sino que «de ellas depende también la calidad de su trabajo pastoral de la Iglesia».

«Estas facultades deben colaborar con el magisterio de la Iglesia. Por tanto, es un campo muy delicado», aclara.