La poesía mística: Contemplar el amor de Dios

Habla el ganador del Premio Internacional Rielo de Poesía Mística

| 544 hits

MADRID, 31 enero 2003 (ZENIT.org).- José Javier Aleixandre es el ganador del premio internacional de poesía mística «Fernando Rielo». La obra ganadora se centra en la creencia en Dios, la realidad de la muerte y la presencia de Dios en la vida cotidiana.



Aleixandre se adentra en esta entrevista en el mundo de la poesía mística, la distingue de la religiosa y la presenta como un idioma muy adecuado para interrelacionar movimientos espirituales.

José Javier Aleixandre Ybargüen (Irún, 1924) ha recibido medio centenar de premios literarios. Es licenciado en periodismo y ha colaborado en diversas publicaciones como «Ya», «Ateneo», «La actualidad española» o «ABC». Preside la Asociación Española de Autores y Escritores (AEAE).

--¿Qué es la poesía mística?

--Aleixandre: Fernando Rielo, creador y patrocinador a través de la Fundación que lleva su nombre del premio que se me ha concedido en su XXII edición, ha dicho que la poesía mística consiste en expresar con suficiente destreza poética los diversos modos de la íntima experiencia personal que, en amor y dolor, el alma tiene de su unión con Dios.

Esta acertada definición yo me atrevería a resumirla con esta frase, acaso insuficiente: poesía mística es aquella en la que Dios está como único norte de su brújula.

--¿En qué se distingue de la poesía religiosa?

--Aleixandre: La verdad es que, realmente, yo no soy un hombre deductivo y razonador, sino un poeta que se deja llevar por su intuición. Por tanto, no soy la persona más indicada para justificar esta diferencia.

Pienso, insisto que intuitivamente, que la poesía religiosa es descripción y la poesía mística contemplación.

Descripción, por supuesto, de sentimientos espirituales. Y contemplación, desde luego, del Bien Supremo.

--¿Se considera un místico, poéticamente hablando?

--No. Rotundamento no. ¡Qué más quisiera! Si lo fuera, tendría una plenísima consagración exclusiva al Supremo Amor en lo que es posible en esta vida (son palabras de Fernando Rielo) y en mi poesía caben otros muchos sentimientos diferentes y muy diversas intenciones estéticas.

Se puede decir que son místicos en su poesía Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, a los que admiro por encima de cualesquiera otros cuando demuestran en verso su amor a Dios sobre todas las cosas, pero yo no puedo compararme a ellos ni remotísimamente. No sólo como místicos, sino tampoco como poetas.

Si dijera, pues, que me considero un poeta místico estaría engañando a los demás y también a mí mismo. Lo que sucede en gran parte de mi obra poética, que suma ya más de treinta mil versos, a veces en libros enteros, es que trato con frecuencia temas espirituales. Con más o menos acierto, pero siempre con sinceridad.

--¿En qué temas se ha inspirado para escribir «Para no morir del todo», la obra ganadora del premio Rielo?

--Aleixandre: El libro está dividido en tres partes. La primera y principal explora como si dijéramos el amor de Dios en el “Credo”, fuente primordial de la creencia católica, a lo largo de catorce capítulos.

Es un poema extenso en el que la tesis más importante es que creo en Dios, que necesito que Dios exista y creer en Él, si no quiero morirme del todo cuando muera.

La última parte, también extensa pero no tanto como la primera, es un poema eucarístico en el que Dios me llama incesantemente y yo me resisto a ir hasta que al fin soy atraído por el imán irresistible de su amor. Los dos poemas están inscritos en verso blanco.

La parte central recoge, en cambio, trece poemas en rima consonante (dos sonetos y once décimas heptasílabas) que revisan la presencia diaria de Dios en los momentos habituales de la vida y en relación con los seres queridos que me rodean.

Y ante todo, como prólogo del libro, también un soneto justifica mi necesidad enorme de acercarme a Dios, porque como empieza diciendo, “por mucho que me quede no me queda mucho tiempo, Señor”.

--La poesía, ¿cauce para el diálogo interreligioso?

--Aleixandre: La poesía, la buena poesía por supuesto (claro que si no es buena no es poesía) sirve, sabiéndola utilizar y manejada por el poeta idóneo, para toda clase de diálogos.

Pero como, por principio, en la poesía es más lógica la relación con lo espiritual que con lo material, resulta un idioma muy adecuado para interrelacionar movimientos espirituales que precisamente en la espiritualidad deben tener su fundamento.

Pero mal utilizada es peligrosa, porque con su indudable fuerza puede arrastrar a confiar en falsos criterios.

--Usted es periodista, además de poeta y escritor. ¿Qué consigue expresar con la poesía que una crónica periodística no logra?

--Aleixandre: Cada género literario pienso que debe abordar distintos temas según sus propias características o los mismos temas de diferentes maneras de acuerdo con ellas.

La poesía está especialmente destinada a considerar la vida y todo lo que tenga que ver con la vida desde una mayor altura no únicamente estética, sino también sentimental.

No digo que en una crónica periodística no tenga cabida la estética y la emoción (a veces, incluso, en grado sumo), pero en principio cada género tiene sus límites marcados que puede que no convenga traspasar.

Y solo me queda una consideración respecto a esta pregunta. Como todo en literatura, no depende de qué sino del cómo. Es decir, de cómo se haga. Sin olvidar tampoco la virtud de quién lo hace.

_____________________________________

Premio Internacional Rielo

El Premio Mundial fue creado por Fernando Rielo en 1981 con el fin de promover la poesía mística, además de dar a conocer a poetas que en su obra unan espiritualidad a una auténtica expresión literaria.

Las obras que optan a este premio deben estar escritas en español o inglés, o traducidas a uno de estos dos idiomas, ser inéditas y tener una extensión no inferior a 600 versos ni superior a 1.300. La convocatoria del premio es anual, y la dotación, de 6.000 euros.

Para las bases de la próxima convocatoria y más información: fundación@rielo.com