La prensa «laica» y el encuentro del Papa con los jóvenes

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ROMA, 22 agosto (ZENIT.org).- Las Jornadas Mundiales de la Juventud han suscitado un gran interés entre los comentaristas «laicos» (y a veces laicistas) de los medios de comunicación italianos. En muchos de ellos se puede notar un suspiro de alivio por el fin de la Jornada Mundial de la Juventud.



Para Gian Enrico Rusconi del diario «La Stampa» se ha tratado tan sólo de «una fiesta parroquial de dimensiones desmesuradas». Un «Microcosmos de grupos y de tribus, mantenidas juntas por la eficiente red organizativa y por el deseo de una experiencia de fe, entendida como participación, emoción, compartir». Y además con un Papa que «ha sido su cómplice».

Otro comentarista laicista de otro periódico de la misma línea, Stefano Rodotà, quien en general suele adoptar posturas muy críticas a las posiciones de la Iglesia, en «La Repubblica» constata que los jóvenes católicos han manifestado su adhesión a «una idea llena de ética, de cultura, de política». De lo que deriva una enseñanza que toca directamente a los laicistas: «Si hoy se quiere hablar a los jóvenes se deben reencontrar los acentos de la limpieza, de la moralidad, incluso de la utopía. Un mundo de componendas mediocres, de negociaciones continuas, hace perder el sentido de la misión civil, de la ciudadanía activa».

No debe sorprender --concluye Rodotà-- «si las palabras de la Iglesia y de su Papa tienen el semblante del único pensamiento de oposición a un mundo en el que la lógica del mercado se manifiesta impaciente con todo vínculo y control».

El «Corriere de la Sera», periódico de mayor tirada y controlado por los grandes grupos financieros e industriales de Italia, sin embargo, desmiente en un artículo de Luigi Accattoli las «profecías» que en sus mismas páginas se habían hecho sobre la fragilidad de un Papa decrépito y llega a la conclusión de apostar sobre el futuro y sobre el Papa que da cita en Torornto dentro de dos años a todos los jóvenes.

Paolo Graldi, en el «Messaggero», observa que el Jubileo ha puesto al descubierto a «jóvenes que se mueven en la óptica positiva de una esperanza. Hoy sabemos que una parte significativa de la humanidad busca en la respuesta religiosa la clave que permita resolver la relación que cada uno tiene con el misterio de la propia vida».

En el «Giornale», Antonio Socci predica a los eclesiásticos que podrían «dejarse llevar por el triunfalismo». Y observa que «las iglesias siguen medio vacías, y atribuir un evento así a las propias estrategias y proyectos no sería un error sino una blasfemia».