La presidenta Chinchilla narra a Costa Rica su encuentro con Francisco

En la comitiva, el capellán de la Casa Presidencial le cambia un solideo a Francisco

Roma, (Zenit.org) Redacción | 546 hits

El santo padre Francisco recibió en el Vaticano este viernes 8 de noviembre a la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, en audiencia privada. Al final de la jornada, la mandataria envió una misiva al pueblo costarricense en la que describió el encuentro:

“¡Esté en su casa! Con estas palabras me recibió hoy el Papa Francisco. Y así me sentí. Me sentí en casa, en compañía de alguien a quien conocía desde hace tiempo, con quien me sentía a gusto. El Papa Francisco tiene el don de la palabra franca y sencilla, de la comunicación fluida y cercana, el don de la humildad y la generosidad. Imposible no sentirse como en casa. Como cuando se comparte una taza de café con ese tío amoroso que nos escucha y aconseja".

La presidenta añade: "Nos unió la preocupación común por la explotación del ser humano en manos del crimen organizado dedicado a la trata de personas, el debilitamiento de las redes de apoyo social, y el grave problema del cambio climático. En todos estos temas, Costa Rica se siente representada en sus apreciaciones. Abogamos por el fortalecimiento del multilateralismo, el desarme y por el respeto al derecho internacional. Abogamos por la dignidad humana y hemos abierto siempre las puertas al inmigrante. Abogamos por el respeto a la naturaleza y por un desarrollo sostenible".

Y concluyó su carta recordando que "finalmente, vino la bendición al pueblo de Costa Rica a través de mi persona y la entrega de la estola que las manos de mujeres costarricenses fabricaron para él. La recibió con alegría y terminó diciendo….cuando vaya a Costa Rica la vestiré”.

Por su parte, el capellán de la Casa presidencia, Eddy Solórzano, el último en la fila de miembros de la delegación presidencial que saludó ayer al santo padre, le llevó de regalo un nuevo solideo confeccionado en Roma. El papa lo aceptó y se lo puso allí mismo. Claramente el capellán se llevó el del papa como recuerdo. El padre Solórzano indicó que ya tenía la talla del solideo, con lo que le regaló uno de la medida justa.

Capellán de la Casa Presidencial y sacerdote en la parroquia de Guadalupe de Cartago consideró que encontrar al papa “es una experiencia que se convierte en un regalo de Dios porque muchas personas querrían estar cerca del pastor de la Iglesia quien con sus signos de humildad, de alegría y de gozo ha sabido dar mucha esperanza a tantos hombres del mundo en un contexto donde el pesimismo pareciera ganar todos los ambientes, un pesimismo que no invita a construir un país”. Añadió que “por el contrario el papa Francisco nos invita a ser hombres y mujeres nuevos al servicio de los hermanos”.

“Lejos de convertirse -concluyó el capellán- en nada más que un momento del recuerdo creo que es una exigencia personal y un compromiso que tiene que redundar para el bien de Costa Rica".

Ver: Francisco recibe a una emocionada presidenta de Costa Rica