La presidenta de Argentina asombrada por la buena acogida del papa Francisco

La invitó a almorzar en la residencia Santa Marta. Existían tensiones por homilías de Bergoglio contra la pobreza y corrupción

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 2201 hits

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner fue recibida hoy por el papa Francisco en la residencia de Santa Marta en una visita privada. Un encuentro particularmente significativo tras las tensiones que existieron entre la Casa Rosada y el arzobispado de Buenos Aires por las homilías de Bergoglio sobre temas sensibles como uniones homosexuales, corrupción y pobreza.

En particular si se tiene presente que la Casa Rosada rechazó más de catorce veces las solicitudes realizadas por Bergoglio de una entrevista con la presidenta.

La comitiva es la más numerosa después de la italiana, con 140 personas, a pesar del pedido público del papa Francisco a los argentinos, transmitido a través de la nunciatura, en el que se solicitaba que en vez de viajar para la misa de inicio de su pontificado se diera una ayuda económica a las personas más necesitadas de su país.

La numerosa delegación que además de la presidenta trajo a miembros de los otros dos poderes del Estado y a dirigentes de sindicatos y gremios, llegó en un vuelo comercial desde Marruecos en donde el avión presidencial Tango Uno fue "estacionado" para evitar --como sucedió de reciente con la Fragata Libertad de la Escuela de la Marina – el peligro de embargo por solicitud de los bonistas y ahorristas que se perjudicaron con los títulos del tesoro de dicho país.

El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, en la conferencia de prensa de hoy indicó que, visto el carácter privado de la visita, no habría un comunicado de prensa de la Santa Sede. Lo único que salió es: “El papa Francisco encontró hoy en forma privada, en la Casa Santa Marta, a la presidenta de Argentina, la señor Cristina Fernández de Kirchner, con quien después almorzó”.

Por su parte la presidenta dio una conferencia de prensa en el hotel Eden, en donde se aloja, indicando algunos particulares del encuentro. La presidenta contó su asombro de que el papa Bergoglio le agradeciera que ella hubiera aceptado la invitación para almorzar en la residencia Santa Marta. "Me sorprendió y me gustó el gesto”, dijo.

Añadió que le solicitó al papa su mediación para que Gran Bretaña acepte entrar en diálogo sobre las islas Malvinas, recordándole que, en 1978, “durante el conflicto de Chile sobre el canal de Beagle, Juan Pablo II medió para evitar una guerra entre los países hermanos”, dijo.

Si bien señaló el peligro de la militarización del Atlántico Sur, supuestamente por el Reino Unido, añadió que “esta es una oportunidad histórica pues –según consideró-- ambos países tienen gobiernos democráticos”.

La mandataria, cuya sede de gobierno, la Casa Rosada, está a dos cuadras de la sede del episcopado y de la catedral, invitó a Bergoglio a visitar la Argentina. “Me dice que tiene una agenda apretada –continuó-. Pero obviamente desea visitar la Argentina y va a mirar la agenda con sus colaboradores. Quedamos en que vamos a seguir trabajando por esa fecha”.

Y aseguró que al papa “lo vi sereno, seguro y en paz. Lo vi también ocupado y preocupado por lo que va a ser la inmensa tarea de no sólo conducir el Estado del Vaticano, sino también cambiar las cosas que deben cambiar y las demandas que ha interpretado y que se han empezado a ver en gestos y se verán en políticas que oportunamente decida”. 

El pontífice le regaló a la Presidenta un libro con las conclusiones de la asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); una copia de la placa que recuerda la visita que la Presidenta hizo a Benedicto XVI junto con su par chilena Michelle Bachelet, con motivo de los 30 años del acuerdo entre los dos países que evitó la guerra por el Canal Beagle, y una réplica del mosaico de la fundación de la basílica de San Pedro, en la época de Alejandro VI, además de una rosa blanca que representa a Santa Teresita.

Por su parte Cristina Fernández le obsequió un equipo de mate realizado por cooperativistas del programa Argentina Trabaja y un poncho de vicuña, hecho en Catamarca, para que “lo abrigue del frío de Roma”, dijo la mandataria.

La presidenta se sorprendió por el hecho de que el Papa le diera un beso en la mejilla. “Por Dios es increíble esto, es increíble, nunca un papa me había besado" dijo.

Otra noticia que llegó es del diario argentino El Cronista, la que fue retomada por diversos medios de información de Argentina, e indica que, antes del inicio del cónclave, “Un dossier, escrito en español, fue entregado a cardenales con la intención de desprestigiar al cardenal argentino”. Señalaba por lo tanto escribe El Cronista, “la presunta complicidad de Bergoglio con la última dictadura militar, pese al fallo definitivo de la justicia federal en la causa ESMA que desestimó esa acusación por falta de pruebas”, y tenía “la finalidad de desprestigiar a Bergoglio para que no accediera al papado”.

El de hoy es el primer encuentro de Francisco con un jefe de Estado. La próxima reunión será mañana con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.