La propuesta “a contra corriente” del Papa: jóvenes arraigados y edificados

Benedicto XVI explica su Mensaje para la JMJ durante el rezo del Ángelus

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CASTEL GANDOLFO, domingo 5 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- El mensaje de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebrará en Madrid en 2011 es “decididamente una propuesta a contra corriente”, destacó el Papa este domingo durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, después de su visita apostólica a Carpineto Romano.

“¿Quién, de hecho, propone hoy a los jóvenes estar 'arraigados' y 'edificados'?”, preguntó, y constató que “más bien se exalta la incertidumbre, la movilidad, la volatilidad... aspectos todos ellos que reflejan una cultura indecisa en lo que se refiere a los valores de fondo, a los principios en base a los cuales orientar y regular la propia vida”.

Ante numerosos peregrinos llegados de distintos lugares del mundo a Castel Gandolfo para el rezo de la oración mariana, Benedicto XVI destacó que, para ayudar en el recorrido del descubrimiento del sentido de la vida que toda persona está llamada a realizar, ha querido evocar las imágenes del árbol y de la casa.

“El joven, de hecho, es como un árbol en crecimiento: para desarrollarse bien necesita raíces profundas, que, en caso de tormentas de viento, lo tengan bien plantado en el suelo”, explicó.

Y añadió: “Así también la imagen del edificio en construcción recuerda la exigencia de fundamentos válidos, para que la casa sea sólida y segura”.

El Pontífice quiso explicar brevemente el Mensaje que ha dirigido a los jóvenes para la próxima JMJ, que tiene como lema Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe (cf. Col 2,7).

Indicó que el corazón de ese Mensaje se encuentra en las expresiones “en Cristo” y “en la fe”, y que “la plena madurez de la persona, su estabilidad interior, tienen su fundamento en la relación con Dios, relación que pasa a través del encuentro con Jesucristo” .

“Una relación de profunda confianza, de auténtica amistad con Jesús puede dar a un joven lo que necesita para afrontar bien la vida: serenidad y luz interior, capacidad para pensar de manera positiva, gran ánimo hacia los demás, disponibilidad para pagar personalmente por el bien, la justicia y la verdad”, dijo.

También destacó como aspecto “muy importante” que “para convertirse en creyente, el joven se nutre de la fe de la Iglesia”.

“Si ningún hombre es una isla, tanto menos lo es el cristiano, que descubre en la Iglesia la belleza de la fe compartida y testimoniada junto a los demás en la fraternidad y en el servicio de la caridad”, aclaró.

El Obispo de Roma confesó que pide a Dios que “muchos jóvenes puedan encontrarse en la capital de España, para acoger en sus corazones a Cristo, que los llama a confiar en Él y a amar cada vez más a la Iglesia”.

Dirigiéndose en francés a los estudiantes y profesores que en estos días reanudan sus clases y vuelven a sus colegios y universidades, les invitó a “invocar cada día al Espíritu Santo, el Maestro de la inteligencia y del verdadero saber”.

“Él abrirá entonces vuestros corazones al conocimiento de Dios -aseguró-. Os arraigará también en su Hijo Jesucristo y os guardará firmes en la fe”.

Finalmente, en referencia a su visita apostólica, esta misma mañana, a Carpineto Romano, localidad natal del Papa León XIII, Benedicto XVI pidió “que el magisterio social del Papa León continúe inspirando los esfuerzos de los fieles para construir una sociedad justa arraigada en las enseñanzas de Cristo”.