La reencarnación es incompatible con la fe en Jesucristo

Intervención de Joachim Gnilka en la Universidad de Navarra

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PAMPLONA, 27 abril 2001 (ZENIT.org).- «La persona que se toma en serio la vida eterna vive de otra manera». Así lo explicó este jueves en la Universidad de Navarra Joachim Gnilka, profesor de Teología de la Universidad de Munich.



Este experto, que acudió a Pamplona con motivo del XXII Simposio de Teología «Escatología y vida cristiana«, añadió que «en el Nuevo Testamento hay muchas parábolas que indican dar crédito a Dios porque nuestra vida no es sólo nuestra, sino que estamos encomendados a Dios. Pero esto no quiere decir que una persona atea no viva con responsabilidad, aunque con otros fundamentos y horizontes».

«Tengo la impresión de que la mayoría de la gente tiene ansiedad de ir más allá de los límites naturales de esta vida, quiere vivir después de la muerte --explicó el profesor Gnilka--. Las personas que han perdido la sustancia de la fe cristiana buscan otros caminos nuevos para darle un sentido a la vida. La creencia en la reencarnación es una prueba de estas ansias profundas que existen en la naturaleza humana».

«Pero este creer en la reencarnación es incompatible con la fe en Jesucristo, porque en la reencarnación no hay salvación: el hombre vuelve a la miseria antigua otra vez, la redención no existe», matizó.

Por eso, el profesor Gnilka opinó que «un europeo, aunque sea ateo, tiene que conocer el cristianismo si quiere tener un mínimo de cultura. Sólo así sabrá dónde están sus raíces. Es una cuestión cultural: la persona culturalmente abierta acepta la enseñanza religiosa, al menos como transmisor de historia; aunque, para los cristianos, las clases de religión también tienen que transmitir la fe viva en Cristo».