«La reina se está interesando mucho por el catolicismo»

Paul Johnson, historiador inglés, opina sobre el encuentro con el Papa

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LONDRES, 17 oct (ZENIT.org).- Para la Reina de Inglaterra el encuentro con el Papa tiene un significado espiritual que va más allá de la visita de Estado, lo afirma hoy el historiador inglés Paul Johnson.



«Más que como jefe de la Iglesia Anglicana, Isabel II se encuentra con Juan Pablo II como una creyente apasionada por los problemas del mundo». Aclara Johnson, quien durante años se ha consagrado a estudiar la historia del cristianismo en declaraciones publicadas hoy por el diario italiano católico «Avvenire».

«En los últimos años, la Reina se ha hecho más religiosa y se ha interesado muchísimo por el punto de vista católico, donde encuentra puntos de referencia no siempre presentes en la Iglesia Anglicana», indica el intelectual inglés.

Por lo que se refiere al papel religioso de la soberana como jefe de la Iglesia anglicana, Paul Johnson explica que, a diferencia de las otras iglesias protestantes del norte, la Iglesia de Inglaterra tiene escaso espesor teológico. El cisma, recuerda, nació por razones de poder, la voluntad de sustraer las tierras inglesas a la jurisdicción de Roma, y en consecuencia la iglesia que nació ha sido siempre una iglesia-estado, con la función de apoyo a la monarquía y, como máximo, de garantía de reglas morales de comportamiento para mantener unida a una sociedad.

«La dimensión espiritual, esa fe que es al mismo tiempo paradoja y misterio, que a menudo rompe las convenciones de una sociedad, más que reforzarlas, se ha perdido en gran parte en la Iglesia anglicana», añade Paul Jonhson. Según el historiador, muchísimos anglicanos, como ya ha sucedido en el pasado, miran ahora a la Iglesia católica con curiosidad e interés.

«El mérito del cardenal Basil Hume, el jefe de la Iglesia católica en Inglaterra, fallecido hace un año y medio, fue justamente el de garantizar un refugio espiritual a muchas almas anglicanas inquietas», subraya Johnson, recordando las conversiones al catolicismo de destacados personajes, que han escocido mucho a la sociedad inglesa, como la de la duquesa de Kent, prima de la Reina, y de ministros del Gobierno.

«En diciembre de 1995, la Reina Isabel participó en un servicio de vísperas en la catedral de Westminster, la iglesia madre del catolicismo. Fue el primer soberano que hizo una cosa así desde 1685 cuando reinaba un rey católico, Santiago II --explica Jonhson--. Y para hacerlo tuvo que desafiar a una buena parte de la Iglesia anglicana, que consideró este gesto como una traición».