La relación entre fe y razón, desafío actual; según el Papa

Cuando el hombre se limita a lo material, se empobrece, advierte

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 28 enero 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que uno de los desafíos culturales más importantes en estos momentos es la armoniosa relación entre fe y razón.



Así lo constató este domingo en la intervención que pronunció al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, en la que afrontó el tema central que ya había tocado en el famoso discurso del 12 de septiembre en Ratisbona.


Recordando que en ese día la Iglesia recordaba a santo Tomás de Aquino (c. 1225-1274), «gran doctor de la Iglesia», consideró que «su carisma de filósofo y de teólogo ofrece un válido modelo de armonía entre razón y fe, dimensiones del espíritu humano, que se realizan plenamente cuando se encuentran y dialogan».

Citando a quien es considerado por muchos como el filósofo y teólogo más grande del catolicismo, aclaró que «la razón humana, por así decir, “respira”, es decir, se mueve en un horizonte amplio, abierto, en el que puede experimentar lo mejor de sí misma».

Sin embargo, siguió diciendo, «cuando el hombre se limita a pensar sólo en objetos materiales y experimentables, se cierra a los grandes interrogantes de la vida, sobre sí mismo y sobre Dios, se empobrece».

«La relación entre fe y razón constituye un serio desafío para la cultura actualmente dominante en el mundo occidental», aseguró.

Por este motivo, siguió diciendo, «el querido Juan Pablo II escribió una encíclica, que lleva precisamente por título «Fides et ratio», Fe y razón.

«Retomé yo también este argumento recientemente, en el discurso a la Universidad de Ratisbona», indicó, en referencia al discurso que provocó reacciones violentas entre exponentes islámicos ante una de sus citas sacada de contexto.

Según el obispo de Roma, «el desarrollo moderno de las ciencias trae innumerables efectos positivos, que hay que reconocer siempre».

«Al mismo tiempo, sin embargo, hay que admitir que la tendencia a considerar verdadero sólo lo que se puede experimentar constituye un límite para la razón humana y produce una terrible esquizofrenia, evidente para todos, por la que conviven racionalismo y materialismo, hipertecnología e instintos desenfrenados», constató.

«Es urgente, por tanto --propuso--, redescubrir de una manera nueva la racionalidad humana abierta a la luz del “Logos” divino y a su perfecta revelación que es Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre».

«Cuando la fe cristiana es auténtica no mortifica la libertad ni la razón humana; entonces --se preguntó el Papa--: ¿por qué la fe y la razón deben tenerse miedo, si al encontrarse y al dialogar pueden expresarse de la mejor manera?».

«La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales», respondió.

«La razón humana no pierde nada al abrirse a los contenidos de fe, es más, estos exigen su libre y consciente adhesión», aseguró.

Según el Papa, la «síntesis cristiana entre razón y fe» «representa para la civilización occidental un patrimonio precioso, al que se puede recurrir también hoy para dialogar eficazmente con las grandes tradiciones culturales y religiosas del este y del sur del mundo».

Antes de concluir hizo un llamamiento a «los cristianos, especialmente los que se mueven en el ámbito académico y cultural» para que «sepan expresar el carácter razonable de su fe y testimoniarlo con un diálogo inspirado por el amor».