La reunión del G8/G20 debe liderar la lucha contra la crisis alimentaria

Afirma Caritas Internacional

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ROMA, jueves 24 de junio de 2010 (ZENIT.org).- En un comunicado, Caritas Internacional afirma que la reunión de los países del G8/G20, que se celebra del 25 al 27 de junio en Canadá, deberá ofrecer un nuevo liderazgo para afrontar la creciente crisis alimentaria.

“Décadas de políticas económicas y agrícolas desorientadas han llegado a ser algo demasiado difícil de soportar para los agricultores y gente de todo el mundo. Un récord de mil millones de personas sufren actualmente hambre crónica. Una de cada siete personas no tiene la comida necesaria para una vida básica”, afirma Caritas Internacional.

Según explica la organización humanitaria de la Iglesia, “los grupos G8 y G20 de las economías desarrolladas y emergentes deben cambiar las políticas de alimentación global apoyando una agricultura a pequeña escala, sosotenible, en los países en vías de desarrollo en lugar de la agricultura industrial”.

El director ejecutivo de Desarrollo y Paz/Caritas de Canadá, Michael Casey, dijo que “ante el hambre en muchas partes del mundo, Caritas cree que las políticas agrícolas deben promover al pequeño agricultor y la producción de alimentos local”.

“Los países del G8 y G20 deben demostrar el liderazgo necesario para cambiar las desastrosas políticas alimentarias del pasado. Deben también asumir compromisos de ayuda. Necesitamos más ayuda, mejor empleada. Y necesitamos ver una acción efectiva respecto al cambio climático”, añadió Casey.

El arzobispo católico de Winnipeg, monseñor James Weisgerber, se unió a otros líderes religiosos de todo el mundo en Winnipeg, del 21 al 23 de junio para pedir a los gobiernos del G8 que afronten la pobreza, inviertan en paz y en cuidado de la Tierra.

En una declaración, la Cumbre Interreligiosa de Líderes afirma: “En las cumbres de 2010, esperamos que los líderes pongan por delante las necesidades y valores de la mayoría de la población del mundo, de las futuras generaciones y de la misma Tierra”.



Los líderes religiosos hicieron un llamamiento a los gobiernos para que cumplan sus promesas de dedicar el 0,7% de sus ingresos en ayuda exterior. Caritas afirma que el pasado progreso en la ayuda se está desmoronando y los recursos han descendido.

Hubo un 35% de incremento en la ayuda desde 2004, que ha proporcionado mejor educación y atención sanitaria a millones de personas en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, la ayuda exterior fue inferior en 21.000 millones, en 2009, de lo prometido en el G8 en Gleneagles en 2005, según la Organización para la Cooperación Económica y el desarrollo (OCDE).

“La seguridad alimentaria se verá ulteriormente impactada por el cambio climático. Los países ricos deben comprometerse a una financiación pública adicional de 195.000 millones de dólares al año hasta el 2020, para apoyar a los países pobres a adaptarse al cambio climático, e impulsar un desarrollo sostenible. Debe haber también un compromiso para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC”, concluye Caritas Internacional.

Por Nieves San Martín