La RIIAL, una red al servicio de la comunión y la evangelización

Intervención de monseñor Lucio Adrián Ruiz

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COCHABAMBA, jueves, 13 octubre 2005 (ZENIT.org).- Una red al servicio de la comunión y la evangelización. Con estas palabras podría definirse la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), según considera uno de sus promotores.



Monseñor Lucio Adrián Ruiz, sacerdote argentino oficial de la Congregación para el Clero y colaborador con el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, intervino en el acto inaugural de la reunión de esta Red, que desde el 10 de octubre se está llevando a cabo en Cochabamba (Bolivia) para explicar su quintaesencia.

«Nos encontramos reunidos para profundizar nuestra vocación, vivir presencialmente el encuentro que a lo largo del año vivimos virtualmente, compartir los dones recibidos, proyectar un camino a recorrer juntos, recibir el mandato de la Iglesia y salir nuevamente hasta los confines del mundo», afirmó monseñor Ruiz.

Al definir qué es la RIIAL, institución creada por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Ruiz dijo que «es una "cultura" de utilización de los medios telemáticos al servicio de la comunión y la evangelización en esta era digital».

Monseñor Ruiz ha colaborado con monseñor Enrique Planas, subsecretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales desde los primeros años en el lanzamiento de esta iniciativa pionera para la vida de la Iglesia.

En particular, ha animado tanto espiritual, como técnica y científicamente al área técnica de esta red, que además cuenta con otras dos áreas: la de contenidos y la de análisis y prospectiva.

Los miembros de la red, dijo, son «hombres de la era digital con una vocación específica hacia las comunicaciones, en los proyectos telemáticos al servicio del Evangelio y al pensamiento de los nuevos fenómenos que esta ‘era’ conlleva; y la hemos llevado adelante en una sinergia intrínseca establecida entre clero y laicos».

«Diversamente a como lo han pensado otros --aclaró--, que postulaban que la informática era un trabajo de los laicos, nosotros [consagrados], que comprendimos que el desafío no era simplemente la ‘informática’, como realidad meramente ‘técnica’, sino ‘cambio cultural en dinámica comunicacional’, hemos realizado este proyecto de comunión original».

«El hecho de que la RIIAL estuviera integrada por consagrados y laicos no siempre fue entendida por los que observaban el proyecto desde fuera, pero nosotros, desde adentro, sabemos que el hecho de hacer de puente entre la ciencia y la fe está en la misión propia de la Iglesia, y esto nos dio una inteligencia de la realidad, una fecundidad en la vida y una operatividad en la acción de lo cual hoy podemos contemplar sus frutos», agregó según informa la agencia Aica.

Para monseñor Ruiz, la era digital no es un problema de computadoras, es una «cuestión cultural», de la cual el hombre, cada hombre, es hijo y padre (hijo, porque la recibe; padre, porque la genera).

La telemática no es una cuestión de «instrumentalidad» o de «mediaticidad», es decir, tener medios o actuar en y con los medios, sino de construcción de cultura, del mundo actual y futuro.

La informática no es una realidad meramente técnica, sino un cambio cultural en «dinámica comunicacional», insistió.

La manera de comprender y vivir el mundo que tiene hoy el hombre es distinta de la de ayer: tiene una nueva manera de relacionarse, de pensar, nuevos criterios hermenéuticos para comprender la realidad e interactuar con ella, nueva relación con las cosas, con los otros y hasta con Dios.

Por tanto, subrayó, debe haber un nuevo modo de ver y de pensar el hombre en la cultura de hoy, pues la nueva dimensión del espacio y del tiempo y, en consecuencia, la totalidad de las actividades del hombre, están transformadas por la realidad «telemática» en su más amplio sentido.

La globalización, haciendo del «gran mundo» una «pequeña aldea», afecta a la economía, la cultura, la política, las relaciones internacionales e interpersonales, el mundo y el hombre. La realidad se ha transformado en cercana, inmediata y cambiante y, paradójicamente, el hombre tiende a ser más «lejano», «distante», «solo».

La posibilidad de conocer al hombre contemporáneo, hombre fundamentalmente marcado por la comunicación y la globalización, está en la «comunión eclesial» y en la «inteligencia conectiva», que permite comprender la compleja y plurifacética cultura humana con una inteligencia acertada en la hermenéutica de los signos de los tiempos.

Es lo que él llamó la «inteligencia comunional», que pone en perfecta sintonía ciencia y fe, acción y contemplación, cultura y credo, tecnología, teología y pastoral.

La informática, las telecomunicaciones, la telemática no son sólo un aspecto instrumental, algo que nos sirve para escribir mejor un documento, para enviarlo con mayor rapidez, sino que es aquello que al hombre de hoy le ha cambiado la noción del tiempo y del espacio, y las consecuencias que esto trae, en lo positivo y en lo negativo, reconoció el sacerdote.

«Esta es, más allá de nuestros gustos, aceptaciones o rechazos personales, la realidad, a la cual debemos Evangelizar; el hombre, al cual debemos anunciar a Jesucristo. Por tanto, comprender la cultura actual implica la comprensión de su dimensión comunicacional en nuestra cultura digital», propuso.

Por último, monseñor Ruiz señaló que «frente a la repetida pregunta sobre la diferencia entre RIIAL e Internet», es posible dar esta respuesta: «Que existan autopistas que van de un lado al otro del planeta, no significa que uno se ponga en movimiento para ir a algún lugar, y mucho menos que se llegue. Hace falta un auto, saber conducir, saber leer las señales y, sobre todo, querer comenzar el viaje y querer llegar a destino. Internet está allí, como gran autopista de información. ¿El resto? Eso es la RIIAL».

[Texto completo de la intervención La Iglesia, la era digital y el proyecto RIIAL]