La «salud reproductiva» abre una grieta entre Estados Unidos y Europa

La financiación muestra una profunda ruptura en los programas de Naciones Unidas

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BANGKOK, 11 enero 2003 (ZENIT.org).- El aborto ha abierto una grieta a nivel político entre Estados Unidos y Europa.



La Quinta Conferencia de Asia y Pacífico sobre Población registró el desacuerdo entre los Estados Unidos y el Fondo de Población de Naciones Unidas. La conferencia, que tuvo lugar del 11 al 17 de diciembre, es la última de esta organización regional tras su encuentro pasado en Bali en 1992, y ha examinado algunos temas relacionados con la población, la salud reproductiva y el Sida.

La causa de desacuerdo estuvo en los términos «servicios de salud reproductiva» y «derechos reproductivos», que Estados Unidos afirma que pueden ser interpretados como un apoyo al aborto, informaba el New York Times el 15 de diciembre. Los Estados Unidos también querían que el documento de la conferencia incluya mayor apoyo a los programas de abstinencia en la lucha contra el Sida, en lugar de la simple entrega de preservativos.

El Times citaba al representante de Estados Unidos que decía: «Nuestras metas consisten en centrarse en la pobreza, la salud y la educación, el respeto por la mujer y la familia como unidad fundamental de la sociedad. (...) Buscamos una salida que no apoye o promueva el aborto».

Los informes de prensa se centraron en la amplia oposición a la postura de Estados Unidos entre los participantes al encuentro. Por su parte, Eugene Dewey, secretario adjunto de Estados Unidos para población, refugiados y emigración, declaró en una rueda de prensa que los esfuerzos americanos para enmendar el lenguaje del acuerdo han sido atacados por una «horrenda campaña de desinformación», informaba Reuters el 16 de diciembre.

De hecho, la posición de Estados Unidos fue subrayada claramente por el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, en una declaración del 7 de noviembre. «Los Estados Unidos confían en proporcionar ayuda para alcanzar las tres principales metas adoptadas en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 sobre salud reproductiva, mortalidad materna y educación», observaba Boucher. «Sin embargo, nuestro apoyo a las metas de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo no implica de ninguna manera la promoción de aborto por parte de Estados Unidos».

Al final, los Estados Unidos no lograron obtener la modificación del documento de la conferencia. Perdió en la votación por 31-1 y 32-1, informó el 17 de diciembre Associated Press.

Finalmente Estados Unidos convino en adoptar el plan sin cambios, afirmó Thoraya Obaid, director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés). Las preocupaciones de Estados Unidos fueron recogidas en un documento por separado.

Definir el concepto de «salud reproductiva»
A pesar de que los funcionarios de las Naciones Unidas negaran que «salud reproductiva» incluya el apoyo el aborto, este concepto ha estado rodeado de controversia desde que entró en el vocabulario de las Naciones Unidas en la conferencia de El Cairo en 1994. Algunos países expresaron sus preocupaciones en una lista que forma parte del documento final de la conferencia.

Por ejemplo, el representante de El Salvador declaró que su nación no estaba preparada para aceptar que el aborto se incluya entre los servicios cubiertos por el término «salud reproductiva». Observaciones similares fueron hechas por Honduras, Nicaragua, Paraguay, Argentina, Malta y la Santa Sede.

En los últimos años, bajo la administración Bush, Estados Unidos también ha dejado clara su posición sobre tal terminología. En un encuentro reciente del año pasado de la Comisión sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas, el representante de Estados Unidos manifestó su oposición a usar el término de «servicios de salud reproductiva».

«Podría interpretarse que incluye la promoción, la legalización o expansión de los servicios de aborto legal», afirmó el representante, según un comunicado de prensa de las Naciones Unidas del 4 de enero de 2002.

El funcionario también hizo notar que el informe de las Naciones Unidas sometido al encuentro de enero del año pasado evitaba mencionar el progreso de los gobiernos en la ayuda a las mujeres a que eviten el aborto, y eso a pesar de que este punto estaba en el plan de acción adoptado en El Cairo.

La batalla volvió el pasado mayo, durante la conferencia sobre niños de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos declararon su oposición a la frase «servicios de salud reproductiva», diciendo que abarca la provisión para abortar, informó el Washington Post el 9 de mayo. Asimismo, el Secretario de Sanidad y Servicios Humanitarios, Tommy Thompson, que encabezaba la delegación de Estados Unidos, declaró que le hubiera gustado ver más lenguaje «sobre apoyar el retraso de la actividad sexual, y respaldar programas de educación en la abstinencia».

Más sobre Planificación Familiar
Mientras que la administración Bush bloqueaba recientemente el pago de 34 millones de dólares en deudas al UNFPA aprobado por el Congreso, los países europeos están aumentando su apoyo a las Naciones Unidas.

El informe anual del UNFPA del 2001 deja claro que Europa todavía es el financiador clave de los programas de población de Naciones Unidas. Con un total de 377,8 millones de dólares de entradas el año pasado, Holanda aporta 74,9 millones de dólares, el Reino Unido 66,9 millones, Noruega 28,6 millones, Dinamarca, 24,2 millones, Suecia 17,2 millones, Alemania 13,4 millones y Finlandia 11,5 millones. Japón alcanza los 49,8 millones de dólares.

Además, una nota de prensa de la International Planned Parenthood Foundation (IPPF) del 11 de septiembre hacía notar que el Comisionado Europeo para el Desarrollo, Poul Nielson, firmó un acuerdo con IPPF y UNFPA por el que entregaba 10 millones de euros (10,2 millones de dólares) al primero y 20 millones de euros al segundo, con una suma adicional de 2 millones de euros para control y evaluación.

Una nota de prensa del 6 de septiembre de UNFPA observaba que el gobierno sueco decidió conceder 20 millones de coronas suecas (2,2 millones de dólares) al UNFPA, subiendo su contribución en el 2002 hasta los 20,9 millones de dólares. Jan Karlsson, ministro sueco para el Desarrollo, la Cooperación, la Emigración y el Asilo Político, observó que el aumento era una reacción a la decisión de Estados Unidos de bloquear su financiación al UNFPA.

La Canadian International Development Agency anunció el 23 de septiembre que Canadá se sumaba al aumento de su financiación de estos programas. Susan Whelan, ministra de Cooperación Internacional, declaró que Canada contribuiría con otros 2,5 millones de dólares al UNFPA, además de los casi 6,4 millones ya entregados el año 2002.

Gran Bretaña también se está planteando un aumento de su financiación, según un informe del 6 de diciembre del Population Research Institute con sede en Estados Unidos. El Department of International Development, la agencia de ayuda británica, ofreció recientemente a organizaciones peruanas un donativo de 24 millones de dólares, dejando de lado al ministerio de salud de su gobierno.

Los fondos irían a un conglomerado privado que incluye organizaciones no gubernamentales que han colaborado con el entonces presidente Alberto Fujimori, que lanzó campañas de esterilización en Perú durante los años noventa.

Y según Euro-fam, la Unión Europea está considerando ahora un ulterior gran aumento en sus ayudas para el control de población. Un nuevo programa de ayudas de la Unión Europea podría reemplazar la regulación adoptada tras la conferencia de Naciones Unidas en El Cairo en 1994.

El 24 de octubre, el Parlamento Europeo adoptó una enmienda al presupuesto del 2003, triplicando su financiación para las ayudas al control de población, hasta alcanzar los 24 millones de euros. Y mientras las anteriores medidas regulaban las ayudas haciendo énfasis en la necesidad de desarrollo, la nueva regulación propuesta pone el acento en «los derechos a la salud sexual», «los derechos reproductivos» y «el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva».

Estas expresiones, observa Euro-fam, las interpreta la Organización Mundial de la Salud como incluyendo el derecho al aborto.

La propuesta de la Comisión Europea para una nueva regulación establece: «Es para reforzar el plan de acción de El Cairo, al dar a todas las parejas e individuos el derecho y la oportunidad básicos para proteger plenamente su salud reproductiva y sexual, en particular contra el aborto inseguro y otros prácticas peligrosas existentes. Es proveer un acceso universal igual a los cuidados, servicios y productos».

Euro-fan informó el 19 de diciembre que tras el ulterior debate el Parlamento Europeo rechazó la propuesta de incrementar un 200% la financiación de la planificación familiar. Pero aprobó un alza del 50%, aumentando su asignación a 14 millones de euros. Las diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre control de población podrían aumentar.