La Santa Sede aprueba los estatutos definitivos del Camino Neocatecumenal

La Iglesia confirma la "genuinidad del carisma", dice el cardenal Rylko

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 13 junio 2008 (ZENIT.org).- En una celebración de carácter familiar, la Santa Sede entregó este viernes los estatutos definitivos del Camino Neocatecumenal, una de las realidades eclesiales de mayor crecimiento, surgida tras el Concilio Vaticano II.

Presidió el encuentro el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, e intervinieron los iniciadores del Camino, Kiko Argüello y Carmen Hernández, así como el sacerdote Mario Pezzi.

Al final de la ceremonia, que tuvo lugar en la sede de ese organismo vaticano, en la que participaron unas cien personas, el cardenal Rylko explicó a Zenit el significado de este gesto.

"Significa la confirmación por parte de la Iglesia de la autenticidad, del carácter genuinio del carisma que se encuentra en su origen, en la vida y en la misión de la Iglesia", dijo el purpurado polaco.

"El Camino ya tiene una larga historia en la Iglesia, más de 40 años, y trae a la vida de la Iglesia muchos frutos, muchas vidas cambiadas profundamente, muchas familias reconstruidad, muchas vocaciones religiosas, sacerdotales, y mucho compromiso a favor de la nueva evangelización".

"Por tanto --añadió--, es un momento de gran alegría para la Iglesia, es un momento de gran alegría para la realidad eclesial que recibe este reconocimiento".

Durante la ceremonia el cardenal dejó tres orientaciones particulares a los miembros de las comunidades neocatecumenales: obediencia a los obispos, reconocimiento del papel del presbítero, y fidelidad a los textos litúgicos de la Iglesia.

En su respuesta, Kiko Argüello dio gracias a Benedicto XVI, a Juan Pablo II, y a Pablo VI. Este último, le dijo en una ocasión, según recordó: "Sé humilde y fiel con la Iglesia y la Iglesia te será fiel".

Por su parte Carmen Hernández subrayó que lo importante no es el Camino Neocatecumenal, sino la Iglesia, e invitó a quienes siguen este itinerario de iniciación cristiana a la humildad.

Después, en la tarde de este viernes, los inicadores del Camino ofrecieron su primera rueda de prensa de la historia para manifestar este agradecimiento a la Santa Sede, en el centro diocesano del Camino Neocatecumenal que se encuentra junto al Vaticano.

Kiko Argüello reveló que en estos momentos la Santa Sede está estudiando los textos de las catequesis del Camino para que se puedan hacer públicos y distribuidos entre las diócesis del mundo.

Según Argüello el único cambio significativo que introducen los estatutos definitivos respecto de la liturgia afecta a la manera de recibir la Comunión durante la Eucaristía, que implicará un ligero cambio con respecto a la costumbre que venían siguiendo.

La comunión, conforme a la práctica habitual de las comunidades, seguirá recibiéndose bajo las dos especies, y es distribuida por los ministros en la asamblea, en lugar de la procesión de los fieles que se realiza normalmente en el rito romano. Esta forma se mantiene en los estatutos definitivos, pero para la recepción del Pan, el fiel deberá ponerse en pie ante el ministro. No así en el caso de la comunión con el Cáliz, que seguirá recibiéndose sentado, para evitar que el vino consagrado pueda desbodarse.

Respecto al saludo de la paz, se mantiene tras la oración de los fieles y antes de comenzar la liturgia eucarística, si bien procurando que este momento no rompa el orden y el recogimiento de la asamblea.

El Camino Neocatecumenal, nacido en 1964 en Palomeras Altas, uno de los barrios más miserables de Madrid, se encuentra difundido en 107 países, cuenta con 20 mil comunidades, 70 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, que han dado a la Iglesia 1260 presbíteros.

El Camino está presente en 5.700 parroquias de 1.200 diócesis. Más de 600 familias han dejado su tierra para ir a evangelizar las zonas más descristianizadas del planeta, viviendo entre los pobres.

La aprobación de los estatutos tiene lugar tras cinco años de la aprobación de la primera versión de los estatutos "ad experimentum".

Por Jesús Colina