La Santa Sede condena la escalada de violencia en Siria

Intervención de monseñor Tomasi, observador permanente ante la ONU

| 779 hits

GINEBRA, lunes 4 junio 2012 (ZENIT.org).- En su intervención, el 1 de junio, en una sesión especial, dedicada por la ONU en Ginebra, a la situación de los derechos humanos en Siria, el observador permanente de la Santa Sede ante este organismo condenó la escalada de violencia en el país medioriental.

“La Delegación de la Santa Sede condena firmemente la escalada de violencia en Siria y, en particular los recientes asesinatos en El-Houleh. Esta masacre de inocentes, entre ellos muchos niños, es particularmente odioso y causa un gran dolor al Santo Padre y a toda la comunidad católica, así como a la comunidad internacional que ha expresado su condena unánimemente. Los derechos humanos fundamentales son violados y el riesgo de una mayor escalada del conflicto requiere un compromiso firme de todas las partes a dialogar con mayor urgencia”.

Estas son las palabras de condena pronunciadas por el arzobispo Silvano M. Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas e Instituciones Especializadas en Ginebra, durante la sesión especial sobre “El deterioro de la situación de los derechos humanos en la República Árabe de Siria y los recientes asesinatos de El-Houleh”.

En el texto de su discurso –informa la agencia Fides--, el arzobispo Tomasi plantea “los repetidos llamamientos de su santidad el papa Benedicto XVI para que se ponga fin a la violencia y el derramamiento de sangre”, e insta a “todos los líderes de las diferentes religiones, a través de la oración y la cooperación mutua, a comprometerse en la promoción de la paz por el bien de toda la comunidad”.

En particular, el representante de la Santa Sede exhorta a los cristianos a “perseverar en el ser puentes de reconciliación entre las diferentes comunidades del país”.

Monseñor Tomasi recuerda por último que “la violencia sólo traerá más violencia, muerte y destrucción. El plan de paz deben ser aceptado y aplicado, y la cooperación de la comunidad internacional debe ofrecer una asistencia leal y constructiva de forma que pueda dar lugar a la confianza y a un futuro de paz”.