La Santa Sede contará con un representante no residente ante Vietnam

Primer paso para profundizar sus relaciones con Vietnam y sus vínculos con la Iglesia local

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 27 de junio de 2010 (ZENIT.org).- El Papa nombrará próximamente un representante no residente de la Santa Sede ante Vietnam, como primer paso para profundizar las relaciones entre ambos Estados, así como los vínculos de la Santa Sede con la Iglesia local de este país asiático.

Lo acordó el grupo conjunto de trabajo Vietnam-Santa Sede en su segundo encuentro, celebrado en el Vaticano los días 23 y 24 de junio, según un comunicado de la Secretaría de Estado vaticana, publicado este sábado por la Oficina de Información de la Santa Sede.

La delegación de la Santa Sede “pidió que se aseguren ulteriores condiciones que permitan a la Iglesia católica participar con mayor eficacia en el desarrollo del país, especialmente en el ámbito espiritual, educativo, sanitario, social y caritativo”, explica el comunicado.

“Además recordó que la Iglesia en sus enseñanzas invita a los fieles a ser buenos ciudadanos y a comprometerse por el bien común de la población”.

Por su parte, “la delegación vietnamita recordó las líneas constantes de la política vietnamita de respeto a la libertad de religión y de credo, así como las medidas legales de garantizar su actuación”.

En las reuniones de esta semana, “las dos delegaciones afrontaron temas internacionales y temas relacionados con las relaciones bilaterales y la Iglesia católica en Vietnam”.

Sobre las relaciones bilaterales, el comunicado destaca que ambas delegaciones “han registrado desarrollos alentadores en varias áreas de la vida católica en Vietnam, especialmente en relación al Año Jubilar”.

Vietnam está celebrando efectivamente un jubileo por el 350° aniversario de la creación de dos Vicariatos Apostólicos y el 50° aniversario de la institución de la jerarquía católica en el país.

El encuentro sirvió también para evaluar los progresos realizados desde el primer encuentro del grupo conjunto de trabajo, celebrado en la capital vietnamita en febrero de 2009.

Las delegaciones apreciaron “los desarrollos positivos producidos por el primer encuentro del grupo conjunto de trabajo, especialmente el encuentro entre el Papa Benedicto XVI y el presidente de Vietnam Nguyen Minh Triet”.

También “recordaron el discurso de Su Santidad el Papa Benedicto XVI con motivo de la última visita ad Limina de los obispos vietnamitas y el Mensaje del Santo Padre a la Iglesia católica en Vietnam con motivo del Año Jubilar”.

Tanto la delegación de la Santa Sede como la de Vietnam “se mostraron de acuerdo en que estas enseñanzas del Santo Padre servirán como orientación para la Iglesia católica en Vietnam en los años venideros”, indica el comunicado.

El encuentro estuvo presidido conjuntamente por el subsecretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, monseñor Ettore Balestrero, jefe de la delegación de la Santa Sede, y por el vice-ministro de Asuntos Exteriores de Vietnam, Nguyen Quoc Cuong, jefe de la delegación de Vietnam.

Las delegaciones acordaron también celebrar un tercer encuentro, del grupo conjunto de trabajo, en Vietnam, en una fecha que se acordará siguiendo los canales diplomáticos.

Con motivo del encuentro, la delegación vietnamita realizó una visita de cortesía al secretario de las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, monseñor Dominique Mamberti, al prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y al vicariato de la diócesis de Roma.

La delegación también visitó el Hospital pediátrico Bambino Gesù de la Santa Sede en Roma.

Los encuentros se celebraron casi un mes y medio después de la aceptación, por parte del Papa, de la dimisión del arzobispo de Hanoi monseñor Joseph Ngô Quang Kiêt, cuya salud ha acusado las presiones recibidas por razón de su cargo en esta república democrática.

Hasta ahora, Vietnam era uno de los pocos países que no mantenían relaciones diplomáticas con la Santa Sede, al igual que la República Popular China.

En este país, la Iglesia católica cuenta con algo menos de seis millones de fieles, en una población que casi alcanza los 90 millones.