La Santa Sede es ajena a los fraudes de Martin Frankel en EE. UU.

Dos sacerdotes utilizados por el financiero no tienen nexos con el Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, 16 mayo 2002 (ZENIT.org).- La Santa Sede no tiene nada que ver con el financiero Martin Franke, acusado de defraudar doscientos millones de dólares estadounidenses de compañías de seguros.



Lo explicó este miércoles en un comunicado de prensa Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, explicando que dos eclesiásticos que Frankel utilizó como cobertura para sus negocios no tienen relación alguna con la Santa Sede.

Frankel fue arrestado en Alemania en 1999 y se encuentra encarcelado en Rhode Island para ser juzgado en el distrito de New Haven (Connecticut) por los cargos de chantaje, fraude, y conspiración.

El financiero fue acusado este miércoles de hacerse con el control de pequeñas compañías de seguros de Arkansas, Mississippi, Missouri, Oklahoma y Tennessee y de sustraer dinero de las reservas de las mismas. El financiero se declaró culpable este miércoles de 24 acusaciones federales de corrupción.

La Fiscalía estableció que el total del fraude es de 208 millones de dólares, de los que actualmente sólo se han recuperado entre 70 y 80 millones de dólares. La sentencia será dictada antes de un año.

Un monseñor italiano ha sido acusado de fraude por tratar de utilizar sus contactos para lavar el dinero robado de las compañías de seguros a través de una fundación caritativa creada por Frankel.

En su comunicado, Navarro-Valls explica que «en la época de los hechos, monseñor Emilio Colagiovanni era un sacerdote jubilado que no ejercía ningún cargo en el ámbito de la Santa Sede. En el caso ha actuado como ciudadano italiano».

Otro de los sacerdotes implicados en el fraude por Frankel, el padre Peter Jacobs, según el portavoz vaticano, «ha sido suspendido ´a divinis´ y desautorizado por las autoridades eclesiásticas de la archidiócesis de Washington desde 1983».

La nota vaticana explica también que la Santa Sede no ha recibido ni entregado fondos a las fundaciones controladas por Frankel o Colagiovanni.

«Al tener noticia de los hechos --concluye el portavoz--, la Santa Sede declaró en seguida que era completamente ajena a los mismos y facilitó las informaciones de las que disponía a la Fiscalía General del Estado de Mississippi».