La Santa Sede está dando cultura y espiritualidad al proceso de globalización

Según el asistente eclesiástico de «Pax Romana»

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 24 mayo 2007 (ZENIT.org).- La Santa Sede está dando una contribución decisiva para dar cultura y auténtica espiritualidad al proceso de globalización, considera el asistente eclesiástico del movimiento católico de intelectuales «Pax Romana», que está celebrando en Roma su 60 aniversario.



Antoine Sondag llegó a esta conclusión en el congreso sobre la Santa Sede y la globalización, que se clausuró este martes en Roma.

«En el lenguaje cristiano decimos que la Iglesia es universal: no ha esperado la revolución informática o los transportes de bajo coste (“low cost”) para extenderse a todos los rincones de la tierra», afirmño.

Ahora bien, Sondag considera que la Iglesia católica también en su organización práctica se ha transformado en una Iglesia mundial sobre todo a partir del 1965, con el acontecimiento del Concilio Vaticano II.

En el nuevo contexto de la globalización, más que poder económico, político o nuclear, la Santa Sede lo que tiene es «capacidad de influencia», recordó, y es de ahí emergen «nuevos poderes intelectuales, culturales y espirituales».

Además, señaló, «la Santa Sede es desde hace algunos decenios una de las más ardientes defensores de los derechos humanos».

Sondag finalizó recordando que en este contexto la Santa Sede es «un centro espiritual fundado sobre la tumba del apóstol Pedro con dos mil años de historia intensa».

Esta tradición, al mismo tiempo, le impide a la Santa Sede «dejarse seducir por los espejismos de la modernidad». Por ese motivo, a pesar de su antigüedad, «quizá se ha adaptado mejor a la edad post-moderna que muchos de nuestros Estados pretendidamente modernos», concluyó el asistente eclesiástico de «Pax Romana».