La Santa Sede exige a los países ricos cumplir sus compromisos contra el hambre

Pide buscar «formas innovadoras» para financiar el desarrollo

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NUEVA YORK, martes, 21 septiembre 2004 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha exigido a los países desarrollados que cumplan sus compromisos en la lucha contra el hambre y la pobreza, así como encontrar «formas innovadoras» para lograr este objetivo.



La petición del brazo derecho de Juan Pablo II en la guía del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, resonó este lunes en el encuentro que se celebró en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York sobre las nuevas formas de lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo, convocado por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

En el encuentro, acogido por el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, estuvieron representados 110 países, que se comprometieron a acelerar la campaña para reducir a la mitad la cantidad de pobres en el planeta, y a destinar más dinero para el combate del hambre y la miseria.

Los mandatarios firmaron en Nueva York la «Declaración sobre Acciones contra el Hambre y la Pobreza», en la que se contemplan, entre otras medidas, buscar mecanismos para establecer impuestos a las transacciones mundiales y al tráfico de armas.

El secretario de Estado de la Santa Sede recordó que con la «Declaración del Milenio» aprobada por la comunidad internacional en el año 2000 se inició «una alianza contra el hambre en el mundo, pero después, poco a poco, se fue descubriendo que faltaban los fondos suficientes para hacer frente a un programa de seguridad alimenticia mundial».

Por una parte, denunció, «uno de los principales problemas que hacen arduo dicho programa es el de la financiación» por lo que recordó «a todos los países donantes su compromiso de subir la ayuda pública para el desarrollo al 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) de cada Estado».

Al mismo tiempo, apoyó la propuesta del presidente Lula de «aumentar la disponibilidad de recursos para enfrentar estos desafíos», así como de «examinar fuentes alternativas de financiación al desarrollo».

El purpurado italiano apoyó, asimismo, la propuesta del presidente Lula de buscar «formas innovadoras» de financiar la lucha el desarrollo, «apoyando las iniciativas particulares como la del International Finance Facility», lanzada por el gobierno británico.

Según explicó en julio pasado en el Vaticano el ministro de finanzas de Londres, Gordon Brown, el proyecto busca recoger durante diez años cincuenta mil millones de dólares al año a través de la emisión de obligaciones en el mercado internacional de capitales.

Estos fondos, indicó Brown, se destinarán a mejorar las condiciones de hospitales y escuelas de países pobres.

Para el cardenal Sodano la lucha contra el hambre «va más allá de las meras emergencias; esta lucha debe afrontar una serie de factores complejos como, por ejemplo, la necesidad de invertir en el capital humano de las poblaciones locales (pienso en los campos de la educación y de la salud), de solicitar la transferencia de las tecnologías apropiadas y de garantizar equidad en el comercio internacional».

«La Santa Sede, por su parte, dará su propio apoyo al respecto --prometió--. Será ésta una enorme empresa, junto con la que ya se está llevando a cabo contra las enfermedades y la miseria en general».

«Se facilitará así lo indispensable para vivir a toda criatura humana querida por Dios, con una inmensa dignidad, a su imagen y semejanza», añadió, citando palabras del famoso obispo brasileño fallecido, monseñor Helder Cámara, obispo de Olinda y Recife, fallecido en 1999.

Según la declaración firmada este lunes en Nueva York, se necesitará hacer mucho más para poder cumplir con el objetivo de 50.000 millones de dólares anuales que se requieren para cubrir las Metas Mundiales del Milenio para el 2015.

Según cifras oficiales, hay unos 1.000 millones de personas viviendo en pobreza crítica actualmente.

En una rueda de prensa con motivo del encuentro, el presidente Jacques Chirac se comprometió a presentar en la próxima reunión del Grupo de los Ocho (G-8), en Gran Bretaña, esta iniciativa para exigir más compromiso de los países desarrollados.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el compromiso de incrementar la ayuda oficial al desarrollo a partir de este primer año de mandato, hasta alcanzar el 0,5 por ciento del PIB.

Una de las propuestas de España, como parte del equipo que elaboró el informe sobre la pobreza, es que junto a otros instrumentos se considere la forma de facilitar el flujo internacional de las remesas de los emigrantes como posibles vías para su tratamiento como fuente de desarrollo.

El presidente chileno, Ricardo Lagos, dijo en la rueda de prensa que promoverá la discusión de este argumento en las conferencias de banqueros centrales y organismos financieros.