La Santa Sede exigirá libertad religiosa para los cristianos en países de mayoría islámica

Intervención del arzobispo Lajolo, secretario vaticano para las relaciones con los Estados

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CIUDAD DE VATICANO, miércoles, 17 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha confirmado su intención de movilizarse entre la comunidad internacional para salir en defensa de los derechos fundamentales de los cristianos en países de mayoría islámica, en donde se les niega la libertad religiosa.



Así lo confirmó este martes el arzobispo Giovanni Lajolo, secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, al intervenir en la sesión plenaria del Consejo Pontificio de la Pastoral para los Emigrantes y los Itinerantes, sobre el tema: «Migración y movilidad desde y hacia los países de mayoría islámica».

Monseñor Lajolo, comúnmente conocido como «ministro» de Asuntos Exteriores del Vaticano, según se pudo comprobar por la síntesis de su intervención transmitida por «Radio Vaticano», comentó la petición que lanzó el lunes Benedicto XVI a los países de mayoría islámica para que se dé reciprocidad en el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa.

Esta reciprocidad exige que, si en los países de mayoría cristiana se reconoce la libertad de culto a los musulmanes, ésta también debería ser reconocida en naciones en la que la mayoría de los ciudadanos creen en esa religión.

Sin embargo, este concepto «parece por ahora ajeno en materia religiosa a gran parte de los países musulmanes, que invocan para sus ciudadanos en el extranjero la plenitud de los derechos que no reconocen, por el contrario, a los inmigrantes de otras confesiones en el propio territorio», lamentó monseñor Lajolo.

Esta situación, como él mismo reconoció, está obligando a cristianos a abandonar países de mayoría islámica.

Por este motivo, el arzobispo aseguró que la Santa Sede hará escuchar su voz ante las organizaciones y las conferencias internacionales para promover el respeto de los derechos humanos de los emigrantes y el reconocimiento de una situación jurídica adecuada a la dignidad de toda persona.

La Santa Sede seguirá declarando además, concluyó, su firme oposición a todo intento de utilizar la religión para justificar el terrorismo y la violencia.