La Santa Sede expone tres claves decisivas para erradicar la pobreza

«Mejorar las condiciones del comercio, duplicar la ayuda al desarrollo y potenciar la condonación de la deuda»

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NUEVA YORK, viernes, 10 febrero 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha exigido a la comunidad internacional el cumplimiento de sus promesas en la erradicación de la pobreza a nivel mundial y ha presentado tres objetivos decisivos para lograrlo.




En el caso de los países más necesitados, aclara, hay que «mejorar las condiciones del comercio, duplicar la ayuda al desarrollo y potenciar la condonación de la deuda».

Así lo expuso este jueves e arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, al intervenir en la sesión de la Comisión para el Desarrollo Social del Consejo Económico y Social (ECOSOC).

Este organismo de la ONU está analizando los resultados de la primera década para la erradicación de la pobreza, que va desde 1997 a 2006.

El arzobispo reafirmó el compromiso de la Santa Sede para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se ha propuesto el que para 2015 se reduzca a la mitad el nivel de pobreza a escala mundial.

El representante papal constató que si bien el porcentaje de la población mundial que vive en condiciones de pobreza extrema descendió, entre 1981 y 2001, del 40 al 21 por ciento, «todavía en demasiados países y pueblos siguen registrándose altos niveles de pobreza».

En particular, constató que en el África subsahariana, «a lo largo de los años noventa, el progreso en la reducción de la pobreza ha sido escaso o nulo y si esa tendencia prosigue, sólo ocho naciones africanas habrán reducido a la mitad su condición de pobreza extrema para el año 2015».

Por otro lado, indicó, «casi se ha duplicado el número de africanos que vive con menos de un dólar al día, pasando de los 165 a los 315 millones».

Según monseñor Migliore «la experiencia de algunos países en desarrollo, sobre todo en Asia, demuestra que no hay una rápida reducción de la pobreza sin un crecimiento económico sostenible donde los pobres tengan acceso al reparto de beneficios».

Por eso, pidió «alentar y ayudar a los responsables de esos países para que apliquen políticas que permitan a sus naciones alcanzar porcentajes de crecimiento mucho más elevados que los logrados desde el año 2000».