La Santa Sede invita a los budistas trabajar conjuntamente por la paz

En un mensaje con motivo de la fiesta de Vesakh

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 mayo 2003 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha invitado a los budistas a trabajar conjuntamente a favor de la paz en el mundo y les pide sus oraciones para alcanzar este objetivo.



Así lo afirma el arzobispo Michael Fitzgerald, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, en un mensaje que ha enviado a los budistas de todo el mundo con motivo de la festividad anual de Vesakh.

En los países de tradición budista Theravada (Sri Lanka, Tailandia, Camboya, Laos y Myanmar), Vesakh, que conmemora importantes hechos de la existencia de Gautama Buda, se celebra el 14 de mayo. En los de tradición budista Mahayana (China, Japón y Corea), estos hechos se celebran en otras fechas.

Con el lema «Budistas y Cristianos: Rezar por la paz en el mundo», el mensaje vaticano quiere invitar a los «queridos amigos budistas», «a unirse en oración por la causa de la paz en el mundo».

«Al observar la situación internacional actual, no podemos por menos que ser conscientes de la gravedad en nuestro mundo del tema de la paz. Desde el principio del nuevo milenio, marcado por los dramáticos hechos del 11 de septiembre de 2001, cada día somos testigos de nuevas escenas de derramamiento de sangre, de violencia, de enfrentamiento y de crisis en casi todos los lugares del mundo».

«Ante esta grave situación, no podemos vivir sin comprometernos en la promoción de la causa de la paz», reconoce monseñor Fitzgerald.

«Nosotros, cristianos y budistas, estamos convencidos de que el origen de todo conflicto se sitúa, en último análisis, en los corazones humanos, caracterizados por deseos egoístas, en particular por el deseo de poder, del dominio y del bienestar, a menudo en detrimento de los demás», afirma el arzobispo británico.

«Para nosotros, por lo tanto, la forma fundamental y más eficaz de promover la paz es hacer todo lo posible para superar el egoísmo profundamente enraizado en los corazones humanos, para que las personas se transformen en verdaderos artífices de paz», señala.

El prelado informa a los budistas que para los católicos viven un momento particular, pues Juan Pablo II ha proclamado el año del Rosario de la Virgen María y ha pedido que se rece esta oración por la paz en el mundo.

«¿No es una coincidencia maravillosa que en vuestra tradición utilicéis el Mala para rezar? --pregunta-- El Rosario para los católicos y el Mala para los budistas son oraciones sencillas pero profundas y significativas, no obstante las diferencias esenciales en la forma y en el contenido, basadas en nuestras diversas doctrinas y prácticas».

«Los budistas utilizan el Mala para vencer los 108 deseos pecaminosos con el fin de alcanzar el estado de Nirvana. En virtud de su carácter meditativo, estas dos oraciones ejercen en común un efecto de sosiego sobre quienes las utilizan para rezar; les llevan a experimentar y a rezar por la paz, y producen frutos de amor», afirma el arzobispo.

«Estoy convencido de que perseverando en la oración contribuiremos al progreso de la paz en el mundo tanto ahora como en el futuro», concluye.