La Santa Sede no obstaculizó las investigaciones sobre abusos en Irlanda

Reitera su repugnancia por dichos crímenes cometidos por sacerdotes

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 4 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).-La Santa Sede ha manifestado su repugnancia por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Irlanda y ha aclarado que no obstaculizó las investigaciones de las autoridades civiles en la diócesis de Cloyne.

Son dos de los puntos centrales de la respuesta que ha entregado el Vaticano este 3 de septiembre al gobierno irlandés, a través de su representación en Roma, después de la publicación del Informe de la Comisión de Investigación sobre la diócesis de Cloyne, sobre abusos sexuales contra menores por parte de miembros del clero y la forma en que han sido afrontados en dicha diócesis.

Profunda repugnancia

El documento vaticano afirma, “ante todo, su profunda repugnancia por los delitos de abuso sexual sucedidos en esa diócesis y lamenta y se avergüenza profundamente por los terribles sufrimientos que las víctimas y sus familias han tenido que soportar en la Iglesia de Jesucristo, lugar donde eso jamás tendría que ocurrir”.

La Santa Sede, asegura el texto, “está muy preocupada por los hallazgos de la Comisión respecto a las graves carencias en el gobierno eclesial de la diócesis y el trato inadecuado de las acusaciones de abuso”.

“Es particularmente alarmante que todas estas deficiencias hayan podido suceder a pesar de que los obispos y los superiores religiosos hayan asumido el compromiso de aplicar las líneas guía desarrolladas por la Iglesia en Irlanda a fin de ayudar a garantizar la protección de los niños, y a pesar de las normas y de los procedimientos de la Santa Sede relativos a los casos de abuso sexual”.

Colaboración con las autoridades

Por otra parte, la nota aclara que cumplir con los requisitos canónicos para asegurar la correcta administración de justicia en la Iglesia de ningún modo impedía la cooperación con las autoridades civiles.

La Santa Sede comprende y comparte los profundos sentimientos de enfado y frustración ante las conclusiones del Cloyne Report, y que se manifestaron en el discurso del señor Enda Kenny, primer ministro (Taoiseach), pronunciado en la Cámara de Diputados (Dáil Éireann) el 20 de julio de 2011.

Sin embargo, la Santa Sede mantiene importantes reservas sobre algunos aspectos del discurso. En particular, es infundada la acusación de que la Santa Sede pretendiera "frustrar una Investigación en una República soberana y democrática hace sólo tres años, no hace tres décadas".

La Santa Sede desea dejar bien claro que de ningún modo ha obstaculizado o intentado interferir en ninguna investigación de casos de abuso sexual de menores en la diócesis de Cloyne. Además, en ningún momento la Santa Sede ha intentado interferir en la ley civil irlandesa o impedir a las autoridades civiles el ejercicio de sus funciones.

El Vaticano, “a la vez que rechaza las acusaciones infundadas, acoge con espíritu de humildad todas las observaciones y sugerencias objetivas y útiles para combatir con determinación el espantoso delito del abuso sexual de menores”.

La Santa Sede concluye repitiendo que “comparte la profunda preocupación e inquietud expresadas por las autoridades irlandesas, por los ciudadanos irlandeses en general y por los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de Irlanda respecto a los actos delictivos y pecaminosos de abuso sexual perpetrados por miembros del clero y por religiosos”.

La síntesis en español de la respuesta de la Santa Sede al gobierno irlandés puede leerse en la sección de documentación de ZENIT (Abusos: Respuesta de la Santa Sede al primer ministro de Irlanda).