La Santa Sede pide en el ECOSOC un desarrollo integral

Destaca la libertad cultural y los valores de las poblaciones indígenas

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NUEVA YORK, jueves 22 de abril de 2010 (ZENIT.org).- El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU destacó la necesidad de una visión integral del desarrollo, especialmente en lo que se refiere a las poblaciones indígenas.

El arzobispo Celestino Migliore intervino este martes en la novena sesión del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

El debate se centró en el tema del desarrollo de las poblaciones indígenas con cultura e identidad.

“La Santa Sede considera fundamental tener una visión integral del desarrollo que implique el bienestar de la persona en su conjunto y de toda la comunidad, y destaca en particular la dimensión de la identidad cultural”, declaró el delegado.

Y continuó: “La visión indígena tradicional de desarrollo se centra en el desarrollo humano en su totalidad y entiende que la tierra y el entorno son sagrados y buenos para nuestro uso; no debería abusarse de esos regalos, necesarios para la existencia humana”.

“Debe promoverse una aproximación al desarrollo basada en los derechos humanos que tenga en cuenta los derechos colectivos y el espíritu de compartir beneficios que afirma su conexión vital con sus tierras y territorios”, afirmó.

“Además de la dimensión económica, el desarrollo debe incluir también los elementos sociales, culturales y espirituales”, continuó.

“Deben respetarse su profundo sentido de la conciencia religiosa, la familia y la cohesión de la comunidad, y el deseo de vivir en una fuerte simbiosis con la naturaleza”, añadió.

El arzobispo aclaró que “fomentar la cultura indígena no siempre significa volver al pasado”, sino más bien “implica ir adelante manteniendo los valores y principios transmitidos tradicionalmente”.

Valores tradicionales

“La cultura indígena se basa en valores consagrados a través del tiempo y colectivos”, dijo el arzobispo, “enriquecidos a través de la promoción de maneras tradicionales de aprender y transferir conocimiento”.

Y continuó: “El respeto a la vida y a la dignidad humana, los procesos de toma de decisiones representativos, la práctica de mecanismos de justicia y las ceremonias son importantes”.

“Frente a la modernización, la industrialización y la urbanización, esos valores no deben pasarse por alto -dijo-. Esto necesita que se promueva la comprensión y el respeto a la cultura indígena”.

“Las poblaciones indígenas deben poder elegir su lengua, practicar su religión y participar activamente en la conformación de su cultura”, indicó el prelado.

También destacó la importancia de garantizar “la libertad cultural como un derecho humano de las poblaciones indígenas y el respeto a su etnia, religión y lengua”.

“Es fundamental preservar su herencia cultural, promover las lenguas indígenas y la educación intercultural”, afirmó el arzobispo.

“En este espíritu, la Santa Sede promueve centros de lenguas indígenas, supervisa la compilación de libros de gramática y encarga centenares de traducciones a esas lenguas, a menudo amenazadas por la extinción natural”.

La delegación de la Santa Sede destacó su compromiso con “la promoción del desarrollo cultural, orientando el enriquecimiento humano y espiritual de las poblaciones”.