La Santa Sede pide pasar de la disuasión nuclear a la confianza

Análisis del portavoz vaticano, el padre Federico Lombardi S.I.

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 4 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- La Santa Sede está desplegando su influencia y a sus representantes para que el mundo pueda comprender que ha llegado la hora de pasar de la disuasión nuclear que caracterizó a la Guerra Fría a la confianza.

Así lo explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, en el editorial del último número de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director.


"La disuasión nuclear pertenece al periodo de la Guerra Fría y no es justificable en nuestros días", afirma el portavoz vaticano al recoger las intervenciones del arzobispo Dominique Mamberti, secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, ante la asamblea general de las Naciones Unidas en Nueva York.

En sus intervenciones, el conocido como "ministro" de Asuntos Exteriores del Vaticano se ha hecho portavoz del apoyo del Papa a favor del desarme y de la no proliferación nuclear, pues, aclaró el prelado: "Las armas nucleares agreden la vida sobre el planeta, agreden al mismo planeta y por lo tanto su proceso de desarrollo".

"Por desgracia, el Tratado de Prohibición global de los experimentos nucleares, si bien ha sido firmado desde hace muchos años por muchísimos países, no ha entrado todavía en vigor pues falta la ratificación o incluso la firma de un cierto número de Estados, entre los que se encuentran potencias con capacidad nuclear avanzada".

Según afirmó monseñor Mamberti en la ONU, el Tratado dará, además de una respuesta significativa a los riesgos de proliferación nuclear y a la amenaza de terrorismo nuclear, un impulso al desarme nuclear.

En este contexto, el portavoz vaticano sugiere que hay que pasar "del clima de amenaza a un clima de confianza"

"Sólo de esta manera la promoción de la paz y el desarrollo de los pueblos podrá garantizarse", subraya.

Lombardi recuerda que "el 'desarme integral' constituye una de las directivas en las que, en su última encíclica, Benedicto XVI ha exhortado a la comunidad internacional y a la Organización de las Naciones Unidas a moverse para 'dar una real concreción al concepto de familia de naciones'".

"¿Adónde queremos ir?", pregunta el portavoz vaticano. "Todos sabemos cuántas fuerzas y recursos económicos e intelectuales los armamentos substraen al compromiso para el desarrollo y la lucha contra el hambre, y cuánto daño aporta al clima de las relaciones entre los pueblos".

Y concluye: "La Iglesia no se cansará jamás de repetirlo".