La Santa Sede pide responsabilidad a los medios de comunicación al hablar del SIDA

Mensaje del cardenal Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 29 noviembre 2005 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha hecho un llamamiento a los medios de comunicación para que ofrezcan una información correcta sobre el sida en vísperas de la Jornada Mundial dedicada por las Naciones Unidas a combatir este flagelo.



El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, ha enviado un mensaje con motivo de este día, el 1 de diciembre, en el que al mismo tiempo hace un llamamiento a la solidaridad y al compromiso cristiano a favor de los enfermos afectados por este virus.

El purpurado mexicano se dirige a los medios de comunicación para pedirles que «proporcionen a las poblaciones una información transparente, correcta y verdadera sobre el fenómeno y sobre los métodos de prevención, sin instrumentalizaciones».

En el año 2005, según constata el cardenal, se calcula que las personas afligidas por el virus VIH llegaban a 40,3 millones, de las cuales 2,3 millones eran menores de 15 años.

En el año 2005 han contraído el virus del VIH 4,9 millones de personas, de las cuales 700.000 son menores de 15 años y ese mismo año han muerto debido al SIDA 3,1 millones de personas entre las cuales 570.000 jóvenes con menos de 15 años.

Por este motivo, el cardenal invita a los gobiernos a promover «la salud integral de la población y a favorecer la atención a los enfermos de SIDA, basándose en los principios de responsabilidad, solidaridad, justicia y equidad».

«A las industrias farmacéuticas» les recuerda la necesidad de facilitar «el acceso económico a las medicinas antiretrovirales para curar el VIH/SIDA y a las que son necesarias para curar las infecciones» derivadas.

La carta se dirige también a «los hombres de ciencia y a los agentes sanitarios, a fin de que renueven la solidaridad, haciendo todo lo posible para hacer progresar la investigación biomédica sobre el VIH/SIDA con el fin de encontrar nuevos y eficaces medicamentos capaces de detener el fenómeno».

Por último, pide a las comunidades cristianas «que continúen promoviendo la estabilidad de la familia y la educación de sus hijos en el recto entendimiento de la actividad sexual, como don de Dios para una entrega amorosamente plena y fecunda».