La Santa Sede publica un «Directorio» sobre piedad popular

Subraya los aspectos positivos de esta forma de expresión religiosa

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 abril 2002 (ZENIT.org).- La Santa Sede publicó este martes un documento que tiene por objetivo ofrecer orientaciones sobre la piedad popular, subrayando sus aspectos positivos e invitando a purificar manifestaciones que podrían rayar en la superstición.



El «Directorio sobre piedad popular y liturgia. Principios y orientaciones» ha sido preparado por la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cuyo prefecto es el cardenal Jorge Arturo Medina Estévez.

El purpurado recordó en una rueda de prensa que el Concilio Vaticano II subrayó la importancia de que estas manifestaciones «sean conformes a las leyes y a las normas de la Iglesia» y que «estén de acuerdo con la sagrada liturgia, deriven en cierto modo de ella, y conduzcan al pueblo a ella».

Ahora bien, siguió diciendo, «este documento no es un exorcismo contra las personas puristas que querrían cancelar la religiosidad popular, sino un documento positivo que demuestra su valor y utilidad».

«La religiosidad popular es un hecho que acompaña la vida de la Iglesia y que la ha acompañado durante todos los siglos», explicó el purpurado poniendo el ejemplo de destacados cristianos y cristianas, como santa Teresa de Jesús, san Francisco de Asís, o la Orden de los Carmelitas.

«Se trata de expresiones, gestos, actitudes, que expresan una relación personal con Dios --afirmó el cardenal Medina en la Sala de Prensa de la Santa Sede--: se besa la cruz, se recorre el Viacrucis, se realiza una peregrinación, se arrodilla ante la tumba de un mártir o un santo, se conservan restos de su cuerpo o de sus vestidos...».

«Tocar una imagen del Crucificado o de la Virgen de los Dolores quiere expresar el deseo de unirse en cierto sentido a su dolor --aclaró--; hacer una peregrinación a pie, afrontando el cansancio y los gastos, es un signo para manifestar el deseo interior de acercarse al misterio hecho visible por el santuario».

El cardenal Medina subrayó que, «cuando una actitud de purismo litúrgico tiende a eliminar las expresiones de la religiosidad popular, implica un empobrecimiento moral para la vida cristiana».

Religiosidad y superstición
Ante la pregunta sobre cómo distinguir la religiosidad popular de la superstición, el cardenal Medina respondió: «El peligro de la superstición se encuentra en cierto sentido por todas partes en el fenómeno religioso. Puede ser que alguna expresión no sea totalmente adecuada, pero la solución no es tirarla, sino más bien purificar aquello que no es coherente con la fe y con la revelación».

«No debemos ver superstición en toda expresión gestual de religiosidad, pues somos hombres y no ángeles. Los ángeles no tienen necesidad de besar nada, ni siquiera de ver una imagen. Nosotros somos hombres, tenemos una dimensión corporal en nuestra expresión religiosa», indicó.

Documento pastoral
En la rueda de prensa intervino también el arzobispo Francesco Pio Tamburrino, secretario de la Congregación para el Culto Divino, para explicar que el «Directorio» «es un documento de carácter pastoral».

«No se trata de un catálogo completo de las manifestaciones de piedad popular de los diferentes países sino más bien de ofrecer las líneas principales de aplicación común», subrayó.

Tras explicar en una introducción los principios y el lenguaje de la piedad popular, el «Directorio» se divide en dos partes.

En la primera, se ofrecen puntos de referencia ilustrados por la historia, el Magisterio y la teología, necesarios para armonizar la piedad popular con la liturgia.

En la segunda parte, se presentan puntos especialmente relevantes de la piedad popular: la veneración de la Madre del Señor; la devoción de la que son objeto los ángeles, los santos y los beatos; los sufragios por los hermanos y hermanas difuntos; las peregrinaciones y las manifestaciones de piedad en los santuarios.