La Santa Sede ratifica la Convención Internacional contra la tortura

Es un instrumento válido para defender la dignidad humana, explica

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CIUDAD DEL VATICANO, 26 junio 2002 (


HREF="http://www.zenit.org/">ZENIT.org).- La Santa Sede ha definido la «Convención contra la tortura y otras penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes» como un «instrumento válido e idóneo para luchar contra los
atentados a la dignidad de la persona humana».

Por este motivo, el Estado de la Ciudad del Vaticano ha ratificado oficialmente este miércoles dicha Convención, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984.

La Convención, que entró en vigor el 16 de junio de 1987, ha sido ratificada
hasta ahora por 129 Estados.

El documento de adhesión, firmado por Juan Pablo II, fue entregado a la
Oficina del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Anan, en Nueva
York, por el arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa
Sede.

La fecha escogida es significativa, pues el 26 de junio es el día proclamado
por las Naciones Unidas como «Jornada internacional de apoyo a las víctimas
de la tortura».

El arzobispo Martino, al entregar su adhesión a la Convención, ha recordado
a la secretaría de la ONU que «en la época contemporánea, la Iglesia
católica se ha pronunciado constantemente a favor del respeto incondicional
de la vida misma, y ha condenado claramente todo aquello que constituye una
violación de la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, la
tortura física o moral, las presiones psicológicas».

«Con este espíritu, la Santa Sede pretende aportar su apoyo moral y su
colaboración a la comunidad internacional para contribuir a la eliminación
del recurso inadmisible e inhumano a la tortura», concluye.