La Santa Sede recuerda a católicos y budistas el poder de la educación para la paz

Mensaje del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso por la fiesta budista de Vesakh

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 25 abril 2007 (ZENIT.org).- Elemento fundamental para la paz en el mundo, la educación debe ser sostenida por todos los sectores de la sociedad, alerta el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.



Como cada año, el dicasterio –que preside el cardenal Paul Poupard- ha enviado a los budistas un mensaje de felicitación con motivo de la fiesta –que se celebra en distintos países estas semanas- de Vesakh, la más importante para los seguidores de esta religión.

«Cristianos y budistas: educar a las comunidades a vivir en armonía y en paz» es el título del texto en el que se recalca la necesidad de tantas personas en el mundo de aprender sobre los demás y sus creencias para superar prejuicios e incomprensiones.

Superar esta realidad «requiere mucho compromiso por parte de los líderes tanto civiles como religiosos», advierte el mensaje –publicado este miércoles por la Santa Sede-, firmado por el cardenal Poupard y el secretario del citado dicasterio, el arzobispo Pier Luigi Celata.

«La Educación para la paz –se lee- es una responsabilidad que debe ser sostenida por todos los sectores de la sociedad».

Esta tarea empieza en la familia -«el pilar fundamental de la sociedad»- que «se esfuerza por transmitir valores tradicionales y sanos a los niños», aclara.

De hecho, «las generaciones más jóvenes merecen crecer, y de hecho maduran -observa-, con una educación fundada en valores» reforzando «el respeto, la acogida, la compasión y la igualdad».

De ahí la importancia de que «las escuelas, tanto públicas como confesionales, hagan todo lo posible por apoyar a los padres en el delicado pero satisfactorio deber de educar a sus hijos en el aprecio de todo lo que es bueno y verdadero», señala el dicasterio.

Igualmente apunta las luces y sombras de los medios de comunicación respecto a la formación o deformación de los jóvenes, subrayando la importancia de que sus profesionales «utilicen su conciencia moral» haciendo posible «transmitir conocimiento, preservar los valores sociales y presentar la dimensión trascendente de la vida que nace de la naturaleza espiritual de cada individuo».

«En último análisis, el objetivo de la verdadera educación es guiar a cada a uno a encontrarse con el fin último de la vida», señala el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

Y es que eso «motiva a la persona a servir a la humanidad desalentada», constata.

Cita, además, la enseñanza conciliar de que «todo el género humano comparte un origen y un destino común: Dios, nuestro Creador y fin último de nuestra peregrinación terrena».

Los budistas en el mundo son unos 360 millones, en su practica totalidad en Asia.

«Católicos y budistas, mantenemos buenas relaciones y nuestros contactos, colaboración y realización de diversos programas nos han ayudado a profundizar en nuestro conocimiento recíproco», reconoce el cardenal Poupard.

«Deseo que juntos podamos continuar contribuyendo a la paz y a la armonía en nuestras sociedades y en el mundo», concluye su mensaje.