La Santa Sede se ha movilizado contra la lapidación de la mujer iraní

Reitera la condena moral de la pena de muerte

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 5 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha condenado moralmente y se ha movilizado para detener la lapidación de la mujer iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada por adulterio, cuya ejecución podría ser inminente.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha ofrecido este comentario después de que el hijo, Sajjad Ghaderzadeh, lanzara un llamamiento al Papa Benedicto XVI para que intervenga para detener la ejecución.

El portavoz vaticano aseguró en una declaración oral a los periodistas este domingo que "la Santa Sede sigue el caso con atención y participación".

"La posición de la Iglesia, contraria a la pena de muerte, es conocida y la lapidación es una forma particularmente brutal", añade.

"Cuando se le pide a la Santa Sede de manera apropiada que intervenga en cuestiones humanitarias ante otros países, como ha sucedido muchas veces en el pasado, lo hace pero no de forma pública, sino a través de los canales diplomáticos propios", concluye.

La mujer fue condenada a lapidación por adulterio y complicidad en la muerte de su marido en 2006. Su hijo considera que sólo la movilización internacional podría salvarle de la lapidación.