La Santa Sede traslada a la ONU su preocupación por el laicismo agresivo

Monseñor Tomasi recuerda que la libertad religiosa “está unida a la libertad de expresión”

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GINEBRA, lunes 23 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Monseñor Silvano M. Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, expresó su preocupación por el aumento de la intolerancia religiosa en el mundo durante su intervención en la X Sesión Ordinaria del Consejo sobre los Derechos Humanos, que tuvo lugar en Ginebra la semana pasada.

El representante vaticano aludió al reciente encuentro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) el pasado 4 de marzo en Viena (Austria), en el que se constató la creciente intolerancia contra los cristianos, no sólo en los países donde son minoría, sino también en Occidente.

Recogiendo esta preocupación, monseñor Tomasi afirmó que “cierto número de Estados, que previamente se habían comprometido a una relación equilibrada y saludable entre la Iglesia y el Estado, están revistiéndose cada vez más de una política secularista que tiene por objeto reducir el papel de la religión en la vida pública”.

El prelado pide a los Estados que “examinen su propia legislación nacional”, para ver en qué forma se está aplicando “el principio universal de la libertad religiosa”.

“Debería tenerse presente en todo momento que el derecho a la libertad religiosa está intrínsecamente relacionado con el derecho a la libertad de expresión. Cuando los seguidores de las religiones no tienen derecho a expresar su opinión libremente, la libertad de religión no está garantizada”, afirmó.

Además, pide que los países fomenten “un diálogo franco pero respetuoso entre los miembros de la misma religión , entre los representantes de las diferentes religiones y con las personas que no tienen ninguna creencia religiosa”.

Invita por último a los países a “no ser excluyentes”, sino a reconocer “el importante papel que las religiones pueden desempeñar en la sociedad”.

“Las religiones, de hecho, contribuyen a la promoción de valores morales y sociales, que van más allá de un concepto individualista de la sociedad y del desarrollo, buscando el bien común, así como la protección y el respeto de la dignidad humana”.

Monseñor Tomasi aludió también a la situación de las minorías religiosas en general y cristianas en particular, que en diversos lugares del mundo “todavía afrontan a diario discriminación y prejuicios”.

“La Santa Sede expresa su preocupación por el aumento de estas situaciones de intolerancia religiosa, y apela a los Estados a que tomen todas las medidas necesarias - educativas, legales y judiciales – dirigidas a garantizar el respeto del derecho a la libertad de religión, y a proteger a las minorías religiosas de la discriminación”.

[Por Inma Álvarez]