La Santa Sede y el caso de monseñor Milingo

Desde hace tiempo había perdido todo cargo en la Iglesia católica

| 659 hits

CIUDAD DEL VATICANO, 27 mayo 2001 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha reaccionado a la noticia del matrimonio del arzobispo Emmanuel Milingo, de Zambia, con sorpresa total.



Un portavoz de la Federación de la Familia para la Paz Mundial y la Unificación del reverendo Moon, Phillip Schanker, anunció este sábado que el arzobispo debería casarse este domingoi en Nueva York con una coreana de 43 años llamada Sung Ryae (Anna) Soon, asignada por el mismo fundador de la secta.

En un comunicado de prensa, Joaquín Navarro-Valls, escribía ese mismo día: «No se tienen informaciones directas por parte del arzobispo».

«Se espera sin embargo que las noticias que circulan no sean verdaderas. Lo mismo desean todas las personas que hasta ahora le han seguido».

Por último, Navarro-Valls aclaraba que «el arzobispo Milingo desde hace tiempo no desempeña cargos directos en los organismos de la Curia romana».

Milingo abandonó Roma hace una semana y, desde entonces, no ha vuelto a tener ningún contacto ni con la curia romana ni con sus amigos y colaboradores.

Monseñor Milingo, que cumplirá 71 años el próximo 13 de junio, fue nombrado arzobispo de Lusaka (Zambia) con tan sólo 39 años.

En 1983 fue convocado a Roma para que respondiera de las acusaciones de uso indebido de los poderes de exorcismo. Juan Pablo II decidió trasladarlo al Vaticano en un puesto ajeno a cualquier conflicto como enviado del Consejo Pontificio para los inmigrantes.

Emmanuel Milingo, sin embargo, se dedicó a organizar exorcismos y actos de curación por Italia. Recientemente, el cardenal arzobispo de Milán, Carlo Maria Martini, y el de Roma, Camilo Ruini, le prohibieron que usara sus iglesias diocesanas para esas celebraciones. El obispo africano decidió entonces organizarlas en salones de hoteles.

En 1999 le fue retirado el encargo como enviado del Pontificio Consejo de los emigrantes.

En noviembre de 2000 la Santa Sede reguló este tipo de reuniones dedicadas a las plegarias de curación y a los exorcismos, y pidió a los sacerdotes que eviten que las oraciones litúrgicas lleguen al histerismo y la teatralidad.

Por este motivo, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el documento «Instrucciones sobre plegarias para obtener de Dios las curaciones», en las que establece las normas que deben seguir en esos casos.

Oficialmente, las instrucciones van dirigidas a todos los sacerdotes y diáconos encargados de celebrar oraciones litúrgicas de curación, para que pidan autorización de los obispos y eviten la presencia de los medios informativos en los actos de curación o exorcismo.