La Santa Sede y la sentencia del tribunal europeo sobre el crucifijo

Nota del director de la Oficina de Información vaticana

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 18 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos la declaración del director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi S.I., sobre la sentencia emitida este viernes por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo a favor del crucifijo en las escuelas de Italia.

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La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la exposición obligatoria del crucifijo en las escuelas públicas italianas es acogida con satisfacción por la Santa Sede.

Se trata de una sentencia sumamente comprometedora y que hace historia, como lo demuestra el resultado alcanzado en la Gran Sala al final de un examen profundizado de la cuestión. La Gran Sala de hecho ha contradicho desde todos los puntos de vista una sentencia de primera instancia, adoptada por unanimidad por una Cámara del Tribunal, que suscitó no sólo el recurso del Estado Italiano, sino también el apoyo de numerosos Estados europeos, como nunca antes había sucedido, y la adhesión de muchas organizaciones no gubernamentales, expresión de un amplio sentimiento de la población.

Por tanto, se reconoce a un nivel jurídico sumamente autorizado e internacional que la cultura de los derechos del hombre no debe ponerse en contraposición con los cimientos religiosos de la civilización europea, a los que el cristianismo ha dado una contribución esencial. Se reconoce, además, según el principio de subsidiariedad, que es un deber garantizar a cada país un margen de aprecio del valor de los símbolos religiosos en la propia historia cultural y en la identidad nacional y del lugar de su exposición (como ha sido confirmado en estos días también por sentencias de tribunales supremos de algunos países europeos). En caso contrario, en nombre de la libertad religiosa, se tendería paradójicamente a limitar o incluso a negar esta libertad para excluir de la vida pública toda manifestación. De este modo, se violaría la misma libertad, obscureciendo las identidades específicas y legítimas. El Tribunal sentencia, por tanto, que la exposición de la identidad cultural y religiosa de los países de tradición cristiana.

La nueva sentencia de la Gran Sala es bienvenida también porque contribuye eficazmente a restablecer la confianza en el Tribunal Europeo de Derechos del Hombre por parte de una gran parte de europeos, convencidos y conscientes del papel determinante de los valores cristianos en su propia historia, pero también en la edificación de la unidad europea y en su cultura de derecho y de libertad.

[Traducción de Jesús Colina]