La "Schindler's List" del papa Bergoglio

Descubierta por un periodista italiano: el entonces provincial de los jesuitas salvó a un centenar de personas

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1819 hits

Se llama Nello Scavo, es periodista y cronista del diario Avvenire, órgano de la Conferencia Episcopal Italiana. Cuando Francisco fue elegido pontífice se oyeron voces que le acusaban de complicidad con la dictadura argentina, calumnias que fueron poco después desmentidas por personas que habían conocido a Bergoglio y sabían como las cosas eran en realidad.

Entre ellos el Nobel de la Paz, el argentino Pérez Esquivel, insospechable defensor de los derechos humanos en su país y poco después la abogada Alicia Oliveira, secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, en los tiempos del ministro Rafael Bielsa y del presidente Néstor Kirchner. Campaña contra el papa Francisco que llega a su cúlmine con una falsa foto, un fotomontaje que retrae a Bergoglio supuestamente dando la comunión al dictador y ex jefe de la junta militar, Rafael Videla.

El periodista italiano Nello, apenas escuchó dichas acusaciones comienza a investigar, y llega a tomar contacto con personas a quienes el entonces superior provincial de los jesuítas, Bergoglio, ayudó a escaparse. En total unas 20 personas cuyos testimonios hacen calcular que la lista de los salvados sean unos cien.

En el libro “La lista di Bergoglio”, en programa para finales de este mes y editado por la Emi, recoge estas historias. Lo indicó ayer el diario 'La Provincia' de la ciudad de Como, en donde vive el cronista de Avvenire.

“Ana y Sergio están en Italia desde hace 30 años, después que lograron escaparse de las torturas y de la persecución de la dictadura argentina, gracias al papa Francisco”. Indica el artículo y precisa: “Jorge Mario Bergoglio, como Oscar Schindler, el empresario que salvó de los nazis a cientos de judíos”.

Autorizado por su director editorial a dedicarse al caso, Nello inicia a investigar, contactar personas y poco a poco se van juntando y apareciendo nuevos testimonios.

“El papa quizás no lo admitirá nunca, pero --indica el periodista-- hemos descubierto que en aquella época había creado una cadena de solidaridad para salvar a los disidentes y perseguidos, en la cual cada anillo no sabía del otro”.

Reconoce entretanto que la investigación no fue fácil, porque muchos amigos de Bergoglio no contaron casi nada de las personas salvadas por el papa y porque el entonces provincial de los jesuitas nunca se vanaglorió de ello.

Y el cronista indica dos motivos: uno contado por un amigo de Bergoglio, porque “el pontífice no quiere que existan operaciones de marketing en torno a su imagen”. Y segundo, deduce el autor, “por el dolor de cuanto sucedido  en aquellos años, en particular, los desaparecidos, los niños quitados a las mamás asesinadas, por las torturas”. Y para Bergoglio, el “haber salvado a alguien es nada, delante del dolor de estas personas”.

En concordancia con lo indicado por el periodista, y el dolor del santo padre por todos los que perdieron a sus seres queridos, más allá de cualquier credo o bandera, podemos recordar el 10 de abril pasado, cuando el Francisco hace llegar una carta de respuesta a la Asociación de las Madres de Plaza de Mayo, con una misiva firmada por el número dos del 'ministerio de Exteriores del Vaticano':“El santo padre comparte su dolor y el de tantas madres y familiares que han padecido y padecen la pérdida trágica seres queridos en ese momento de la historia argentina”.

Más allá de credos y banderas, como indica uno los testigos, que entonces imprimía una revista, quien no era bautizado ni creyente, “pero Bergoglio me protegió y gracias a los jesuitas logré escaparme antes en Uruguay, después en Brasil” y finalmente en “un barco mercantil hacia Italia”.