La solidaridad y la paz, terrenos oportunos de ecumenismo; según el Papa

En su mensaje enviado a la Campaña de Fraternidad ecuménica en Brasil

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 febrero 2005 (ZENIT.org).- La solidaridad y la caridad son campos en los que el ecumenismo debe hacerse vida, considera Juan Pablo II en el mensaje que ha enviado a la Iglesia católica en Brasil con motivo de la Campaña de Fraternidad 2005 que ha comenzado en esta Cuaresma.



La misiva, dirigida al cardenal Gerardo Majella Agnelo, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, publicada este jueves por la Sala de Prensa de la Santa Sede, constituye un aliento a esta iniciativa que cuenta con más de cuarenta años de historia.

El Santo Padre considera que la Campaña es «una significativa oportunidad de colaboración ecuménica», pues por segundo año consecutivo se ha extendido a las demás confesiones cristianas, representadas en el Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas de Brasil (CONIC).

«En el mundo en que vivimos, flagelado con frecuencia por la violencia y caracterizado por la indiferencia, los cristianos que comparten el compromiso por la promoción de la paz y de la solidaridad se convierten en eficaces instrumentos de evangelización y en un ejemplo para todos con el objetivo de construir una sociedad más fraterna y más atenta a las necesidades de los pobres y de los indigentes», explica el Santo Padre.

Como ha afirmado el obispo Odilo Pedro Scherer, secretario de la Conferencia Episcopal en declaraciones a Zenit, esta Campaña «forma parte de la tradición pastoral de la Iglesia en Brasil» y su tema suele tener siempre una «fuerte incidencia en la vida social».

De este modo, se busca ayudar «a vivir el período cuaresmal en la dinámica de conversión al Evangelio de Jesucristo», indica.

«No se trata de una campaña sobre el ecumenismo --aclara--, sino de una acción ecuménica, es decir, de la unión de los esfuerzos de las Iglesias para promover el tema de la Campaña».

De este modo, se muestra «que hay muchas cosas que unen a los cristianos y que les permiten actuar juntos en la sociedad», afirma monseñor Scherer.

«La paz en las Iglesias y entre las Iglesias es una recomendación muy especial de Jesús a sus discípulos y puede ser un ejemplo para la necesaria superación de divisiones y conflictos en la sociedad», concluye el prelado brasileño.