La strada di Paolo, una película y un viaje espiritual

Presentación oficial en el Festival de Cine de Roma

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ROMA, viernes 4 de noviembre de 2011 (ZENIT.org).-La Strada di Paolo es el título de una de las ediciones especiales de la VI Edición del Festival Internacional de Cine de Roma, presentada el miércoles por la noche, en el Palacio de Exposiciones de Roma, Italia.

El filme cuenta el viaje, experiencia personal, de un camionero que, desde Apulia va hacia Tierra Santa. La película, dirigida por Salvatore Nocita, ha sido producida por FAI Service (Federación de Conductores Italianos), en colaboración con el Consejo Pontificio de la Cultura y Rai Cinema y con la colaboración de la fundación Ente dello Spettacolo.

Un filme dirigido al gran público, al “camionero Paolo” que hay en cada uno de nosotros, un especial que la RAI llevará a la pequeña pantalla y que, dentro de pocos meses, se podrá comprar en italiano, junto con un libro de meditación.

Durante la presentación, monseñor Franco Perazzolo, delegado del Consejo Pontificio para la Cultura, declaró: “Este producto llega en el momento justo y en el lugar adecuado, con preguntas para nada banales”.

“No estamos presentando un producto que dé respuestas --prosiguió monseñor Perazzolo- porque las respuestas que se hagan corren el riesgo de llegar tarde o de no llegar a la meta”.

Buscamos, dijo el prelado, “un filme que sepa interrogar a la gente. Espero que al salir esta tarde, cada uno de nosotros tenga preguntas que hacer a algún amigo o a sus familias. Es más difícil encontrar preguntas que hacer, que respuestas que ofrecer. Lo que no queremos es una especie de manual de jóvenes marmotas”.

Recordó que “la película está fuera de esquemas, fuera de los clichés, y se interroga sobre lo divino y lo humano, pero deja a cada uno de nosotros la elección del camino, con gran libertad interpretativa: lo que no quiere decir no interrogarse, o elegir el camino más fácil. Quizás ante el reto de la pregunta nos sintamos llamados por el camino más difícil”.

Y concluyó que se trata de “un viaje que se convierte en metáfora de cada uno de nosotros. Debemos dejar de ser transeúntes y aprender a ser peregrinos”.

A la pregunta de un periodista que preguntaba si, hace algunos años, una película como La strada de Paolo no corría el riesgo de ser considerada “subversiva”, monseñor Perazzolo respondió: “No diría subversiva. Es una película que hace pensar, y encontrar algo que nos haga pensar es un gran logro”.

El cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, en la carta dirigida al público presente, indicó que se trata de “un itinerario que se desarrolla a lo largo del camino, ya no poblado por transeúntes, sino por los medios de transporte cada vez más numerosos y sofisticados, que, sin embargo, no consiguen cancelar el espíritu del hombre viajero, peregrino incansable a la búsqueda de un significado del propio caminar”. Porque, añadió, como el camionero Paolo, somos personajes que viven en el camino”.

“Mi esperanza --prosiguió Ravasi- es que mediante el cine se puedan difundir valores, ideas, como sucede a través de la historia del camionero Paolo que, durante uno de sus viajes con el camión para llegar a un hospital pediátrico de Jerusalén, se encuentra en ciudades, con hombres y mujeres que le estimulan a interrogarse sobre los temas decisivos de la existencia: la vida, la muerte, el destino del alma, el bien y el mal, la fe y la razón, la providencia y la casualidad”.

“Paolo se encuentra recorriendo, empujado por la urgencia de las preguntas, el viaje que durante milenios hombres y mujeres han realizado movidos por la inquietud de la búsqueda . Vuelve entonces a la mente la aguda frase de Julien Green (1900-1998). Mientras estamos inquietos podemos estar tranquilos”, concluyó después el cardenal.

El filme será respaldado por un producto editorial editado por Marcianum Press, con entrevistas concedidas por los cardenales Angelo Scola, patriarca de Venecia, y Gianfranco Ravasi; el docente de filosofía Salvatore Natoli; el cantautor Roberto Vecchioni; y la historiadora y periodista Lucietta Scaraffia. El prólogo es de monseñor Dario Viganò, presidente de la Fundación Ente dello spettacolo, que afronta el tema “Cine e Iglesia”, mientras que el epílogo está a cargo de Fabrizio Palenzona, presidente de FAI Service.

El director Salvatore Nocita, en el momento del estreno, dijo a los presentes: “Este filme no añadirá nada a mi carrera profesional, pero sí a mi persona”.

Traducción de italiano de Carmen Álvarez