La unidad debe nutrirse de oración, advierte el Papa a futuros sacerdotes

Del Colegio Capranica, seminario mayor de Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 19 enero 2004 (ZENIT.org).- Una «intensa e incesante oración» deben alimentar el espíritu de fraterna comunión, subrayó Juan Pablo II el sábado ante 70 representantes de la comunidad del Colegio Capranica, una histórica casa de formación para futuros sacerdotes de la diócesis de Roma.



La celebración el próximo 21 de enero de la festividad de la protectora de la institución, la joven mártir romana Santa Inés, ha sido el marco del encuentro al que acudieron también el rector del Colegio --monseñor Alfredo Abbondi-- y el cardenal Camillo Ruini --obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma--, presidente de la Comisión episcopal para la Alta dirección del instituto.

Consciente de la importancia que tiene en el Colegio el «espíritu de fraterna comunión», Juan Pablo II recordó a los que se preparan «al futuro ministerio pastoral que os será confiado» que dicho espíritu «debe nutrirse ante todo de intensa e incesante oración, siendo Dios la fuente de nuestra unidad».

«Exige además --prosiguió— que se compartan los mismos objetivos e ideales tendiendo a la unión de las mentes y de los corazones».

«Nunca puede faltar el cemento de la unidad, es decir, la caridad, verdadera “vis unitiva”, junto al ejercicio de las virtudes, especialmente de la obediencia y de la humildad, buscando sin descanso la perfección evangélica», subrayó el Santo Padre.

«El Señor, que os ha elegido como sus ministros, os desea santos, consagrados totalmente a Él y a su Iglesia --dijo--. Que esta sea vuestra preocupación principal, a la que se debe unir el empeño diario por una sólida formación humana y doctrinal».

El Colegio Capranica acoge actualmente a 50 alumnos. Fundado en 1457 por el cardenal Domenico Capranica, el Colegio fue reformado por Alejandro VII y Pío VII. Benedicto XV confió al Colegio el servicio, en las funciones solemnes, de la Patriarcal Basílica Liberiana. La institución depende de la Congregación para la Educación Católica y su rector es nombrado directamente por el Santo Padre.