La Unión Europea quiere afrontar unida el comercio de mujeres

Una respuesta a las denuncias de la Iglesia católica

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BRUSELAS, 9 mar 2001 (ZENIT.org).- La Comisión Europea ha lanzado una campaña contra la trata de mujeres y niños que busca una acción legal conjunta de los quince países miembros.



Ayer, en el palacio del Parlamento Europeo, mientras se celebraba la jornada mundial de la mujer, los comisarios Anna Diamantopulu y Antonio Vitorino presentaron una iniciativa en este sentido, que cuenta con el apoyo de la presidente del Europarlamento, Nicole Fontaine y de Margareta Wimberg, ministra sueca para la Igualdad de Oportunidades. Suecia ostentará la presidencia de turno de la Unión Europea (UE).

La propuesta de la Comisión --explicó Antonio Vitorino, responsable de Justicia -- quiere crear un tejido común de leyes, procedimientos y penas para presentar un frente común contra el negocio de la trata de mujeres y niños.

Entre las nuevas medidas, Vitorino propone la concesión inmediata de visados de estancia a aquellas víctimas de la trata que quieran colaborar en la lucha contra las mafias de traficantes de personas humanas.

Cada año, en todo el mundo, 700.000 mujeres y niños son víctimas de la trata, de los cuales más de 100.000 dentro de la Unión Europea.

La campaña de la Unión Europea tiene lugar después de que la Iglesia en este continente denunciara con informes detallados y nombres y apellidos el caso de mujeres vendidas a la prostitución.

El padre Oreste Benzi, fundador de la Comunidad Juan XXIII, ha denunciado el mes de febrero pasado ante el Comisario de la Unión Europea, Romano Prodi, y ante el Gobierno de Nigeria que cincuenta mil jóvenes de ese país son explotadas sexualmente en las calles y burdeles de Europa.

El padre Cesare Lodeserto, director de la casa de acogida para refugiados «Regina Pacis», en Lecce (Italia), ha demostrado a las autoridades italianas con documentos y testimonios la existencia de una red de tráfico de mujeres que llega a Europa occidental procedente de países como Moldavia y Ucrania pasando por la antigua Yugoslavia y que en ocasiones ha sido utilizada para el disfrute de los mismos soldados de las fuerzas internacionales de las Naciones Unidas desplegados en Kosovo.

Se trata de un argumento que ha acaparado la atención del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), presidido por el arzobispo de Praga, el cardenal Miloslav Vlk. Algunos episcopados de Europa, como la Conferencia Episcopal Española, han preparado informes detallados sobre este argumento y se preparan para publicar documentos oficiales.