La universidad es ''la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana''

Testimonio de una joven dominicana en el encuentro del papa con profesores universitarios en Madrid

Santo Domingo, (Zenit.org) Remigia Cabrera Genao | 1509 hits

Remigia Cabrera Genao, profesora universitaria, nos remite su testimonio de cómo vivió su encuentro con Benedicto XVI en El Escorial, Madrid, durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.

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Soy profesora de Física en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de la República Dominicana. Tuve el privilegio de ser elegida para participar en el Encuentro de Profesores Universitarios con el Santo Padre en El Escorial, dentro de las actividades de la JMJ 2011.

Cuando solicité mi participación en dicho encuentro lo hice con una gran ilusión, pues desde muy joven he admirado a Su Santidad por la capacidad de decir cosas difíciles con un lenguaje sencillo. Esta es una de las características de un gran maestro.

Nunca pensé que me eligieran para tal evento y así, sorprendida, me encontré en Madrid preparando mi traje académico como una colegiala que va a hacer la primera comunión, antes de tomar el tren que nos llevaría a todos los profesores a El Escorial.

Solo ocho profesores no llevábamos el traje académico de una universidad española, lo cual hizo que me tocara un puesto al final de la basílica junto al pasillo y esto fue lo mejor, porque no tengo palabras para describir lo que sentí cuando vi al Santo Padre pasar junto a mi, con su caminar ligero, su sonrisa luminosa y paternal, rompiendo todo el protocolo, mientras estrechaba la mano de muchos profesores.

Era un momento para guardarlo en el corazón, no en la cámara. El aplauso de bienvenida fue largo, sentido y emotivo y el Papa lo percibió.

Dios puso delante de nosotros la sabiduría del hombre sencillo y lleno del Espíritu Santo, para decirnos cuál era nuestra tarea en el mundo de la cultura, en nuestras universidades.

El maestro hizo oír su voz diciéndonos que "la genuina idea de Universidad es precisamente lo que nos preserva de esa visión reduccionista y sesgada de lo humano que vive nuestra sociedad", haciendo que muchas veces la Universidad solo sirva para formar profesionales, en lugar de ser "la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana".

Del Santo Padre recibimos el regalo de una palabra que iluminó la esencia de nuestro trabajo como profesores: Estar arraigados y edificados en Cristo, "entregados a proponer y acreditar la fe ante la inteligencia de los hombres".

El Papa subrayó que nuestra misión es el camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe, donde la humildad es una virtud indispensable, para protegernos de la vanidad que cierra el paso a la verdad.

Estar ese día en El Escorial es lo mejor que El Señor me ha regalado. No siento que el Papa nos deja. Su ser se queda entre nosotros de un modo distinto, escondido, pero como un faro que siempre irradiará la luz de Cristo, defendiendo la verdad sobre el relativismo y hermanando la fe con la razón..