La vida de cuatro colombianos segada inmisericordemente

Los obispos condenan el asesinato por las FARC de secuestrados

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BOGOTÁ, miércoles 30 noviembre 2011 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha hecho público un comunicado este martes en el que condena el asesinato “inmisericorde” de cuatro secuestrados colombianos a manos de la guerrilla de las Fuerzas Aramadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La Conferencia Episcopal “lamenta y rechaza el asesinato cometido por la guerrilla de las FARC de cuatro miembros de la fuerza pública, mantenidos secuestrados durante largos años, en hechos de profunda inhumanidad ocurridos en este fin de semana”, afirma el comunicado. “Duele el drama –añade- que han vivido por años estos hermanos nuestros y sus familias. Duele la forma como se ha roto la esperanza de volverlos a tener en el hogar, con vida, sanos y salvos. Duele la atrocidad de la violencia fratricida”.

Los obispos constatan “la cruel realidad de seres humanos que han sufrido en su dignidad por la violación de sus derechos fundamentales y cuya vida ha sido segada inmisericordemente”. Ante este hecho, afirman, los colombianos tienen que “exigir que el respeto de la persona y de la vida humana sean siempre el objetivo central de toda actividad de la sociedad”, así como que “por ningún motivo se justifique el asesinato de hermanos o la violencia en ninguna de sus formas” y que “se apliquen los valores y principios humanitarios que tantas veces se sacrifican en medio de las confrontaciones”, así como que “cuanto antes cese el conflicto armado que durante tantos años ha sembrado de sangre y de destrucción a nuestra Patria”.

Recuerdan los pastores “el trabajo constante de la Iglesia Católica junto a las víctimas del conflicto armado”, en el que “tienen un espacio prioritario los secuestrados y quienes han perdido a sus seres queridos”.

Prometen seguir “trabajando incansablemente por el ideal de una sociedad en paz, en la que se respete la vida, en la que la dignidad de cada persona sea reconocida plenamente, en la que la libertad sea un valor central y la justicia y la equidad social guíen el conjunto de la sociedad”.

Manifiestan su “plena solidaridad con las familias que han sido víctimas de tan graves atropellos”, se unen “a ellos para orar juntos, para pedir al Señor de la vida que sea consuelo y compañía en estos momentos de tanto dolor” e invitan “a todos los colombianos a no perder la esperanza, a mirar hacia el futuro con la certeza de que el amor y la justicia son más fuertes que todo lo que intente destruir nuestra sociedad”.

El comunicado está firmado por el arzobispo de Bogotá, primado de Colombia y presidente de la CEC Rubén Salazar Gómez.