La violencia actual exige la unidad entre los cristianos; afirma el Papa

Evoca su visita a Armenia del 25 al 27 de septiembre

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CIUDAD DEL VATICANO, 3 octubre 2001 (ZENIT.org).- La superación de las divisiones entre los cristianos es una exigencia que plantea la violencia en el mundo actual, constató Juan Pablo II este miércoles.



Al recordar ante 22 mil peregrinos, en la plaza de San Pedro los casi tres días que pasó en Armenia, entre el 25 y el 27 de septiembre, durante la audiencia general, el Papa exhortó: «En un mundo lacerado por conflictos y violencias, es más necesario que nunca que los cristianos sean testigos de unidad y artífices de reconciliación y paz».

El Santo Padre, como él mismo explicó, visitó esta ex República soviética como «peregrino» para celebrar los mil setecientos años de la adopción oficial del cristianismo. Armenia es de hecho la primera nación cristiana de la historia.

Al mismo tiempo, continuó explicando el pontífice, su viaje internacional número 95 fue una oportunidad para promover la unidad con la Iglesia apostólica armenia, separada de Roma hace mil quinientos años.

El Papa Wojtyla y el anterior patriarca apostólico armenio, Karekin I, con la firma de una Declaración conjunta, en 1996, dieron un paso decisivo a la comunión plena, al superar la cuestión teológica sobre la naturaleza de Cristo que dio origen al cisma tras el Concilio de Calcedonia.

Juan Pablo II consideró este miércoles que el testimonio de los miles de cristianos, armenios y católicos, que dieron su vida por amor a Cristo, en ocasiones en medio de terribles persecuciones, constituye un llamamiento a la unidad en torno a la misma fe.

«Su memoria debe ser honrada hasta el final --dijo--: tenemos que obedecer a Cristo, que pide a sus discípulos que sean una sola cosa, con total docilidad».