La Virgen de Fátima visita la casa del Papa

Benedicto XVI la presenta como signo de esperanza para la humanidad

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 mayo 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este domingo el mensaje de esperanza para la humanidad dejado por la Virgen de Fátima, cuya imagen ha visitado Roma con motivo de los 25 años del atentado contra Juan Pablo II.



«Al final, mi Corazón inmaculado triunfará», dijo el Papa al rezar el «Regina Caeli», recordando las palabras pronunciadas por la «Blanca Señora» a los pastorcillos portugueses en 1917.

El 13 de mayo de 1981, «el siervo de Dios, Juan Pablo II, sintió que se había salvado milagrosamente de la muerte por la intervención de una "mano maternal", como él mismo dijo, y todo su pontificado quedó marcado por lo que la Virgen había preanunciado en Fátima», explicó su sucesor.

El mensaje que confió la Virgen a Francisco, Jacinta y Lucía, siguió evocando ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, «en continuidad con el de Lourdes, era un intenso llamamiento a la oración y a la conversión».

Según el pontífice, se trata de un anuncio «verdaderamente profético, sobre todo si se considera que el siglo XX fue flagelado por inauditas destrucciones, causadas por guerras y por regímenes totalitarios, así como por amplias persecuciones contra la Iglesia».

«Si bien no han faltado preocupaciones y sufrimientos, si bien todavía hay motivos de aprensión ante el futuro de la humanidad, consuela lo que prometió la «Blanca Señora» a los pastorcillos: "Al final, mi Corazón inmaculado triunfará"», reconoció.

La imagen de la Virgen de Fátima llegó al Vaticano este viernes y fue acogida por la comunidad contemplativa de religiosas benedictinas del monasterio «Mater Ecclesiae».

A las 17.00 de ese día fue llevada en procesión a la capilla privada del Papa, quien pudo rezar ante ella durante la noche y en la mañana del sábado siguiente.

La imagen fue llevada en procesión después a la Iglesia de San Esteban de los Abisinios, que se encuentra en el Vaticano, y más tarde al Aula Pablo VI con motivo del encuentro promovido por la Obra Romana de las Peregrinaciones en la segunda Jornada del Peregrino.

En la tarde, la estatua fue transportada en helicóptero hasta el Castillo de San Ángel, donde fue acogida por unos veinte mil peregrinos, que encabezados por el cardenal Ivan Dias, arzobispo de Bombay, la llevaron en procesión por la Vía de la Conciliación hasta la plaza de San Pedro.

La procesión se detuvo en el punto exacto en el que Karol Wojtyla cayó al recibir el impacto de las balas del terrorista turco Mehmet Alí Agca. En el suelo, en ese mismo lugar, se ha colocado con motivo del aniversario una lápida de recuerdo en la que están grabados el escudo de Juan Pablo II y la fecha del atentado en números romanos.

A continuación el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, presidió la eucaristía en la Basílica de San Pedro.

En la homilía, recordó el poema «Stanislaw», escrito por Karol Wojtyla poco antes de ser elegido Papa: «Si la palabra no ha convertido, será la sangre la que convierta».

Al final de la celebración eucarística, Benedicto XVI se unió a los presentes con un mensaje, leído por el cardenal Ruini, en el que deseó que «el mensaje de Fátima sea cada vez más acogido, comprendido y vivido en toda comunidad».